Buscando a Kenji, por Víctor Noé Arandia (Venezuela, 1997) ~

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Owen Gent 

Víctor Noé Arandia (Valencia, 1997). Licenciado en Idiomas Modernos de la Universidad Arturo Michelena, editó un fanzine titulado Lapoesía (2015-2016). Como performer participó en la 6ta edición del Salón Octubre Joven (Muva, 2016). Resultó ganador del 1er Concurso de Poesía Joven Andrés Bello (Fondo Editorial Asamblea Nacional, 2016). Formó parte de la antología Amanecimos sobre la palabra (Team Poetero, 2017). Recibió el 2do lugar en el Certamen Ecos de la Luz (Ediciones Palindromus, 2017). Textos suyos pueden encontrarse en Digopalabra.txt, Craneodepangea, Revista Desorden y Letralia.

~

Buscando a Kenji

Sentados en el 2015
al borde de la azotea de un rascacielos
vemos cómo un ángel destruye Tokyo-3 al amanecer.
Ya es domingo y tú rozas mi mano.

I
Te busco en mi historial de navegación,
te busco en mi bandeja de entrada,
bandeja de salida,
correo no deseado,
te busco en facebook,
te busco en los amigos de los amigos de mis amigos,
te busco en instagram, twitter, myspace,
te busco hasta en la más inhóspita y sucia red social que se haya creado.
Te busco en la memoria de mi cámara,
te busco en los borrones de mis cuadernos,
te busco en mis erecciones matutinas,
te busco en mis sueños, los oscuros y húmedos,
te busco en las tardes donde repasaba tu sexo en mi mente,
te busco en las noches donde solo quería morir,
te busco en el llanto de mi madre,
te busco en la cachetada que me dio mi padre.
Te busco en el rostro de un extraño,
te busco en el olor de un extraño,
te busco en las texturas de un extraño,
te busco en el bulto de un extraño.
Te busco en los buses, en los baños públicos,
en los parques después de las 12,
te busco en el vapor maloliente de los saunas,
te busco en la cuerda,
en el nudo que une mis manos a mis tobillos y me deja inerme,
te busco en el rastro sensual de un caracol por mi piel,
te busco en esta cachetada que ahora acepto con delicia,
te busco entre todo mi masoquismo y mi mala costumbre de hacer el amor con cuchillos,
te busco en esta lluvia dorada que me bautiza con tu mismo nombre.
Te busco para expulsar el último cálculo de mi culpa,
te busco para encontrar lo que era antes de ti,
te busco por la respuesta de una pregunta que no sé,
te busco…

II
[Google search: kenjikinomoto@hotmail.com]

En la penúltima “O” disfrazado de shinigami, encuentro:
selección infantil de waterpolo de Johannesburgo
morenito descalzo en la tierra ocre jugando a la pelota
niño asiático desnudo en posición fetal sobre el banco de un parque.

[Denunciar como contenido inapropiado]
Pero no puedo quemar el único puente.
[efebosonaeco@gmail.com > Contraseña: heroinapura > Nuevo correo > Destinatario: kenjikinomoto@hotmail.com > Asunto: ¿Puente? ]
Como si del otro lado de un viejo puente de madera lleno de neblina me esperara un monstruo, más neblina, un niño atónito sosteniendo el dinosaurio.
[Enviar]
La respuesta: silencio de ectoplasma.

III
Estudio japonés y hogen,
practico caligrafía, escribo en hiragana y katakana,
tomo un vuelo hasta la isla del sol naciente.
El recuerdo de tus ojos rasgados y piel cobriza son mi única guía,
pero dar contigo no será difícil,
guardo un sentido para la sed de los hombres.
Compro una libreta solo para escribir tu nombre y tacharlo al final,
dibujo el croquis de un pueblo fantasma,
marco con equis todos los callejones de la ciudad de neón,
recorro cada onsen de Tokio.
Tu rastro se va diluyendo bajo la lluvia ácida,
pero descubro tu sombra entre el hollín de Nagasaki.
Analizo tu rutina, cuento tus pasos,
planifico un encuentro fortuito,
bosquejo mi coartada,
voy restando cada segundo hasta que.

Sueño que atravieso un jardín de arena blanca
con mi caminata apresurada de geisha,
tu armadura de samurái desparramada en el suelo
entre el incienso y la cítara, las máscaras desnudándose.

Entonces llamo a Beatrix por un consejo.
Beso las astas de un ciervo de Nara,
ceno ramen de pulpo en lo de Hatori,
me embriago de sake con Izanami,
compro una catana a las 3 a.m. en un supermercado,
para degollarte, esta primavera, bajo un árbol de cerezos.

Mejor dicho:

¿Cómo matarte
si bajo el cerezo
no hay rencores?

~

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