Cinco poemas de Anthony López (Venezuela, 1997)

Anthony López (El Vigía, 1997). Es poeta y narrador a medio tiempo. Estudiante de la Licenciatura de Artes de la Escritura en la Universidad Nacional de las Artes. Ganador de mención honorífica en el Concurso Nacional de Poesía Joven Lydda Franco Farías (Venezuela, 2015) por su poemario Fin del Mundo. Ganador de mención honorífica en el Concurso de Cuento, Ensayo y Poesía de la Dirección General de Cultura y Extensión de la Universidad de los Andes (Venezuela, 2017) por su cuento “El Golpe”. También ha sido publicado en pequeñas revistas literarias. Desde noviembre 2018 reside en Buenos Aires, Argentina.

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Luciérnagas

 

Las luciérnagas en Chernóbil

brillan más que las de Hiroshima.

En Ucrania las estrellas ya no parpadean.

En Japón hicieron las suyas propias

y las subieron al cielo, sobre las cenizas.

Me casaría contigo en veinte mil años

para alquilar un piso en Chernóbil

y pasear por el bosque rojo

sin preocuparme de que la radiación

me haga olvidar

que en cualquier momento

volverá a estallar otra bomba

y no estaremos aquí  para ver a las luciérnagas

brillar más que las estrellas.

  

  

Licorice Pizza

 

He visto Licorice Pizza

cien veces en mi cabeza,

aún no se ha estrenado.

 

No he parado de pensar

en lo bella que se verá Alana

en la gran pantalla

teniendo 25 años

fingiendo que quiere ser adulta.

 

He pensando en lo extraño

que es el amor en las películas.

He pensado si la vida es un plano azul

lleno de felicidad.

 

He pensado que Gary y Alana no se besarán

hasta el final de la peli,

porque hay mil formas diferentes

de expresar amor

en el cine.

 

He pensando en lo mucho que me gustaría

invitarte a verla,

después de haberla visto al menos una vez

para asegurarme que sea la película de nuestras vidas

y no una decepción pretensiosa.

Para asegurarme cuál sería la escena perfecta

para pensar en tomar tu mano y luego no hacerlo

porque en la vida

en las películas

en licorice pizza

nunca

pasa

nada.

 

 

Cavilaciones

 

A menudo siento

que Buenos Aires se hunde

como una pequeña isla en el atlántico

de la que pronto no quedará nada.

 

Saco al perro

tuiteo cosas absurdas

Pienso en la religión y el progreso.

Destapo una cerveza,

miro caer la tarde

pienso en el mar

baño en vino las tetas de Adriana

y bebo.

Me quedo dormido en la bañera

vestido de traje

y sueño que soy el presidente

de mi pequeña vida tonta

hoy no haré declaraciones

hundo la cabeza

soy la isla.

 

 

 

Oración

 

La sorpresa con la que un día cálido de invierno

me encuentro pensando en vos

y sí estarás como una aparición virtual risueña

en la pantalla de mi cel

compartiendo un me and who

 

Camino por las vías abandonadas del tren

llego a casa

me tiro a la cama

leo tu twitter (como una biblia)

tratando de encontrar

las palabras claves

que se unen

y crean la plegaria

con la que Dios pone juntos

a los que estan lejos

y la repito para mi

 

Una y otra vez

Una y otra vez

Una y otra vez

 

Antes de irme a dormir.

 

 

El día que intenté dejar de fumar

 

Ese día

encendí dos cigarrillos

uno detrás del otro.

Me miraste

como tratando de decir algo

pero no lo hiciste.

 

Pensé que capaz

era porque me viste

muy desesperado

o muy triste.

Tal vez te sentiste

preocupada por mi salud

a pesar del poco tiempo juntos.

Quizás era la primera vez

que veías a un hombre fumar

dos cigarrillos seguidos.

 

Más tarde ese día

noté costras con sangre en mi nariz

me limpié

fuí al kiosco y compré

dos barras de chocolate libre de azúcar

y aproveché una oferta 2×1

en halls sabor menta.

 

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