Cinco poemas de Gema Albornoz (España, 1979)

Gema Albornoz (Aguilar de la Frontera, 1979). Licenciada en Filología Inglesa por la Universidad de Córdoba. Ha colaborado en diversas revistas literarias y culturales digitales. Actualmente, es corresponsal de Diario Córdoba en su localidad y colabora en Mundiario y los suplementos culturales de Cuadernos del Sur y Corredor Mediterráneo de Argentina. Escribe en su web Emociones encadenadas. Sus poemas han sido publicados en diversas antologías, revistas culturales y cuentan con traducciones en alemán o al chino. Su primera incursión en el teatro ha sido como guionista y codirectora, en homenaje a Las Sinsombrero, con el teatro Las mujeres del 27, organizado por la Asociación Cultura y Progreso. Ha obtenido el XII Premio «Saigón» de Poesía (2018) de la Asociación Cultural Naufragio. Su primer poemario es Cielo de hojalata (Versátiles Editorial, 2021).

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Therigathas 

 

Recuerdo dos horas seguidas.

Luego un abatimiento. Se filtraba

La luz, pero anochecía. Yo era otra.

Concha García

 

Conejos y liebres caen del cielo.

Grajos y buitres destrozan la cosecha.

Renunciar al mundo y a la llave del hogar.

Adquirir los tres conocimientos y estar limpio.

La mayoría ignora la libertad en la ausencia del

deseo. Las ganas de nacer más veces para controlar

palabras, actos y mente. Eres afortunada porque tu fe

te salva cuando todo está perdido, dicen. En cambio, yo

he ido a la fe, perdido todo y he vuelto sin nada, vacía. Corro,

renuncio a los días y a las noches. No tendré atadura alguna. Bajo

la lluvia. Así será mi condena, así será mi liberación. Bajo la lluvia.

XII Premio Saigón de Poesía

 

 

Epístola

                                      A Vicente Núñez

 

Quise escribir en el agua

Y hablar con el viento.

 

¿Cómo pudiste predicarnos?

 

Ajeno a la otredad.

Refugio del sollozo de la palabra.

Oculto de lo extremo

y dios mullido y arrebujado.

 

En esta campiña extensa infecunda

aún subsiste el corazón.

No cede al envite

de la ignominia,

ni a aquella liturgia

en sílabas contadas.

 

¿Acaso no te eriges inmortal

en la genuflexión de la hermosura?

Donde descansa y respira

este corazón mío,

en esta meseta antigua.

 

Inédito

 

⁂ 

 

Un segundo cualquiera 

 

Un atardecer cualquiera,

en mi campiña del alma,

entre redondeadas lomas,

se tumba el sol, a sus anchas.

Un instante cualquiera,

Se vuelve todo naranja,

el rey tiñe a sus soldados, olivos,

del color que le viene en gana.

Un observador cualquiera,

desde el cerro de Poley,

es testigo de esa lucha, que

por un segundo, gana el rey.

Un segundo cualquiera,

y al otro, se va.

 

Web

 

 

Para encontrar algo

 

Si buscas algo

que debes buscar

por mucho que busques

no lo encontrarás.

 

Hasta el día

que aparezca

en tu mano ¡chas!

 

¡Nada por aquí!

¡Nada por allá!

 

Si quieres una estrella

¡tendrás que saltar!

 

Web

 

La muñeca de trapo

 

La muñeca de trapo tiene un vestido

con un pañuelo en el bolsillo.

 

La muñeca de trapo no tiene hechura,

ni hilos que sobresalgan por las costuras.

 

La muñeca de trapo no luce cortes al cejo.

Ni botones hermanados, ni de guata relleno.

 

La muñeca de trapo no viste zapatos de hilo.

Ni el cabello de lana negro, rojo, marrón o amarillo.

 

La muñeca de trapo tiene una niña

que la lleva colgando por las axilas.

 

La niña siempre hermosa y sonriente

sostiene a su muñeca de trapo porque

sabe bien que sus piernas no pueden.

 

La muñeca de trapo va perfumada porque

la niña de sus ojos, cuando sale, la engalana.

 

Cielo de hojalata, 2021.

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