Cinco poemas de Mariana Bercowsky (Venezuela, 1996)

Mariana Bercowsky (Caracas, 1996). Graduada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid (2020), actualmente cursando una maestría en Análisis de Datos e Inteligencia Artificial. Fue editora para la revista Canibalismos (2015-2018).  Se desempeña como divulgadora científica en el ámbito de la IA, donde explora la intersección entre las humanidades y la tecnología.

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Permanencia

para Isaak

 

estabas roncando como cuando te quejas de mis ronquidos,

despidiendo la calma del ensueño, renegando de tu vigilia,

 

la tranquilidad inscrita en tu rostro: ternura,

tus manos bailando sonámbulas: encanto,

tu oso de peluche cayéndose de la cama: abandono

de tu infancia rota,

 

la vida despierta es demasiado maravillosa como para no ser insoportable,

mejor reservar la energía de los ojos abiertos para cuando

ya no duela, yo te protejo

de las moscas que quieran jugar con tu boca entreabierta,

de los médicos y psiquiatras que te fuerzan a mirarles la cara

cuando no tienen nada que decir,

de las pruebas de orina que delatan tu torrente sanguíneo

 

ahora escalas onírico

para quedarte en ese estado,

exhalando las asperezas de saberte

soñador impasible,

psique raptada por un cuerpo

que no quiere nada más

que quedarse quieto

permanecer

mientras las horas pasan

rebelándote contra

la parafernalia

de todo lo impuesto.

 

 

060622

 

Yo recuerdo cuando el mundo se acababa

seis y seis de la tarde del día seis del seis del seis

galletas, leche y mi serie favorita

el regocijo de saberme desprevenida

igual así ignoraba mi propia extinción

 

quién sabe si el mundo realmente se acabó

quién sabe si lo ilusorio nos devuelve

la imagen de la noche clara

al margen de sus propios fragmentos

la experiencia colectiva arrasó con el continuo

el mundo dejó de girar de una vez por todas

porque eso deseamos.

 

 

Misterios

 

Toda tracción —

un esfuerzo cegador

proveniente del desconcierto.

 

Llámalo por su nombre

no revelado.

 

Invítalo a sentarse

en la debilidad de tus rodillas.

 

Convéncelo de su naturaleza

incierta,

de su poder ancestral

no articulado,

de su peso que

se posa y se hace

uno con la belleza

 

manando como el agua

que cae

por los costados del mundo.

 

 

Cuando pase el temblor

 

Las placas tiemblan

en un intento por forjar un horizonte

por destruir las vértebras acomodadas

en la energía del sol

 

no soportan la oposición

sin algo de paralelismo

 

el recuerdo vago de la primera quietud

ulula en cada réplica

 

venimos del polvo que era estático

hasta que se hizo pensante

 

y en esa única conexión se construyó todo

lo que está por caer

 

Lo que asciende repica al son

conjura con la imposibilidad articulada

 

un límite autoimpuesto

una cosa imaginada

nunca antes realizada

ahora habitable

 

los cimientos soportan la historia

del día en el que ya no puedan

 

pesa demasiado este mundo soñado

adónde vamos adónde nos fuimos

mi cuerpo sigue aquí tras el tremor

 

 

Te pregunté si ya saliste de la crisis

 

quisiste contestar que se te acumulan pero que tú eres un rizoma

que crece y levanta todo el cemento que se oponga a su potencia

 

Te acaban de hablar de funnels de conversión en clases

y tú vas y lo asocias con agujeros negros

 

El proceso de espaguetización, claro como el agua.

El deseo de convertirte en un espagueti, inabarcable.

 

Desde fuera te ves puesta en tu lugar

y como crees que nadie te mira te ensimismas

 

Qué se puede esperar de una máscara cosida desde adentro

Cómo afrontar el reto migratorio de mi propia huida

 

Estás a punto de decir que puede que no te vendría mal un cable

pero prefieres tragarte el llanto, ahora tremenda bola de saliva

y dices que sí.

 

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