Cinco poemas de Miguel Foronda (España, 1985)

Miguel Foronda (Madrid, 1985). Estudió Bioquímica y tras investigar las conexiones entre cáncer y envejecimiento obtuvo su PhD en Oncología Molecular en Madrid. Tras trabajar unos años como investigador y después como editor científico en Reino Unido y Estados Unidos, actualmente trabaja como escritor científico en Nueva York. Esta es su primera colección de poemas, dedicada a su hermano. Instagram: @foronq.m

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Notas arrugadas

 

uno no sabe

afrontar una despedida

hasta que lo hace quedamente

confinado contra

una cámara de eco             uno no

 

de impulso rociar

gasóleo ginebra Lady-Scorpion

recrear quemaduras distintos grados

recibir en la boca ese ardor

pero no ya la cura

 

luego la urgencia del cauterio:

cerrar llagas expuesta con puntadas imprecisas

cuando debajo hay carne encía costilla

raíz mordida             palulú

 

nunca

uno

se

despide

 

y cuando lo hace

se invocan turbulencias

gritos

años de huracán

paredes que replican

: si hubo encuentro

: si contaste todos los astros que planeabas

: si el roce del asfalto fue leve

 : si estas notas arrugadas hablan

de tu camino o de otro imaginado

 

 

Cicatriz

 

por entender cómo se cerraba la piel lacerada,

me hice un tatuaje

imagen especular de ese otro que tú tenías

 

lo curé con bálsamos jabones agua tibia

observaba expectante

si el conteo del tiempo

me devolvía la parte tangible de los días

 

y si debajo de la tinta desleída

había carne

o sólo plumas

gritos

raíces secas

 

Ahora recorro con ojos cerrados

el patrón del dibujo

 

frente a un espejo

esa herida que salvo por los hados

podría tal vez parecerse tanto a la tuya

 

 

Huginn & Muninn

 

nos hacemos marcas indelebles cicatrices

las elegimos hay catálogos

nos ayudan a recuperar

 

: cadencia de las horas

ofrenda recíproca

nunca renunciada

nunca negociada a nuestro favor

 

: certeza de la carne

sorpresa al observar

heridas que cauterizan en dos semanas

tres a lo sumo

 

: señas de identidad

falsos salvoconductos

para recordar nuestros nombres

cuando nos encontremos

 

: y un latido una ebullición

tácita

tenue y certera como un reloj

cuando te pienso

 

Soy Tan Obediente

 

trago sin rechistar todos los manjares que me dan

todas las inmundicias

servidas en bandejas transoceánicas de un sólo uso

por no ofender

mastico abyectos bizcochos masas dulces

no dejo ni las migas

soy siempre obediente

 

por eso quizás también

tiro el primer puñado de tierra

que sepulta a mi hermano ahí abajo

lo tiro y sin embargo

no engullo otro puñado yo

a su salud

no me tiro de cabeza en ese agujero de gusano

 

lanzo el siguiente

y sujeto un árbol en ese infinito

hago cosas algo

 

pero no me arranco pelos dientes uñas

no me ato a ese palo

no me quedo quieto boca abajo

quedaría feo y mis pobres padres

 

doy las gracias a quienes se presentan

: gracias por estar

: qué bien veros a todos

: sé que puedo contar con vosotros

: cualquier cosa os digo

 

acumulo preguntas

algún mensaje

no dejo uno sin contestar

vuelvo a la oficina

clamo

qué alivio estar ocupado

sí gracias bendita rutina

por fin una especie de normalidad

me lo digo en voz alta y por escrito

 

soy       tan       obediente

 

por eso sonrío siempre

nunca lloro

sólo si me lo piden con su mirada atenta

un poco nada más

siempre lo justo para que no se haga muy incómodo

y cuando me preguntan si estoy bien

claro sí mejor

mejor que qué

no importa

 

al separarnos

piensan qué fuerte es

qué entereza

siempre tan obediente tan bueno

desde chico

 

 

Historia inventada

 

esta historia

dura una vida

: veintisiete años o una fracción de segundo

 

y narra

luces rugiendo ensordecedoras

metal royendo fémur

paramédicos

guardando

apresurados

tubos rotulados con sangre

 

también una cama en penumbras

once mil kilómetros de distancia

quietud sorda como un disparo y de pronto

metal royendo cráneo

teléfono que presagia

palabras que definen

el fin de la juventud

 

aunque en realidad no hay relato

sólo rumores

suposiciones

cadáveres

incorrectamente identificados

 

una muerte concreta

otra figurada

[repartidas como buenos hermanos]

 

y una crónica en el noticiero

sin nombres, como él habría querido

termina en final abierto

 

puro periodismo narrativo

Etiqueta Verde

se fragua en veintisiete años

tal vez más aunque quizás no cristalice nunca

haya que inventarla

si no queda nadie que la pueda relatar

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