Prólogo | El corazón del grupo jueves
El 28 de julio del año 2024 tuvieron lugar las elecciones presidenciales en Venezuela que dieron como ganador al candidato opositor Edmundo González Urrutia. Sin embargo, el candidato oficialista, Nicolás Maduro, se declaró vencedor en las elecciones y decidió mantenerse en el poder ante la mirada atónita de la comunidad internacional sin mostrar, por supuesto, pruebas de su victoria. Este episodio, que quebró aún más la situación política nacional, desencadenó una serie de protestas en contra del gobierno donde se produjeron al menos 23 asesinatos y más de 2.200 detenidos, muchos de los cuales han sido trasladados a cárceles de máxima seguridad donde están siendo “reeducados” y han sido obligados a aceptar la victoria ficticia de Nicolás Maduro. Muchos de ellos, además, fueron detenidos sólo por compartir mensajes en contra del gobierno en redes sociales. Cientos de personas han reportado, además, que sus pasaportes han sido anulados sin ninguna explicación.
La respuesta represiva del gobierno ante las protestas ocasionó que muchos no sólo sintieran miedo de salir de sus casas, sino que también generó una ola de candados en redes sociales, cuentas anónimas y mensajes firmados bajo pseudónimo. Esto llegó, por supuesto, al campo de la literatura y el periodismo, donde muchos escritores decidieron alzar la voz en contra de la represión teniendo que esconder su identidad. Las publicaciones y compilaciones empezaron a aparecer en redes sociales y la ola estuvo liderada por la revista literaria Casapaís, quienes recibieron y publicaron cientos de poemas-protesta. Se destaca, también, la publicación realizada en Digopalabra.txt, revista en la que soy editora, donde catorce poetas publicaron poemas-protesta también bajo pseudónimo. Algunos poetas afines al partido político oficialista manifestaron, a través de comentarios en redes sociales, que no sabían por qué estos poetas protestaban, ni de qué se escondían al publicar bajo pseudónimo y negaron la ola represiva del gobierno. Todos ellos firmaron sus comentarios, por supuesto, con su nombre completo. La paz, para ellos, es una pared de agua en la que buscan apoyarse sabiendo y negando el dolor de millones de personas, un dolor que existe y que es palpable hasta en estadísticas.
Como consecuencia, decidí promover un taller de poesía gratuito en línea para venezolanos. Las reuniones tuvieron lugar los jueves y acudieron casi treinta poetas. Analizamos la obra de Reinaldo Arenas, Cristina Peri-Rossi y Raúl Zurita, destacando, por supuesto, sus poemas en contra de las distintas represiones vividas bajo la dictadura de Cuba y las exdictaduras de Uruguay y Chile. Las discusiones crearon paralelismos ante la forma de enfrentar la poesía en contextos violentos y cómo, a su vez, los poetas se configuran como la expresión de la consciencia colectiva, como dijo alguna vez el poeta venezolano Pablo Rojas Guardia.
El resultado de este taller, al que con cariño empezamos a referirnos entre nosotros como Grupo Jueves, es la publicación de esta antología, Cantar en la sombra, cuyo título es un verso del poema «Esas espléndidas diosas» de Reinaldo Arenas («Esos milagros, esas mentiras, esas tribus errantes,/ esa cruz,/ esa leyenda, ese amor, esos mitos y esas verdades/ que nos enaltecen justifican y proyectan/ no existirían/ si voces empecinadas no se hubiesen dado a la tarea/ de cantar en la sombra.») La antología es producto de un esfuerzo colectivo: durante varias semanas se prepararon ejercicios de escritura, se editaron y se reescribieron poemas, y su diseño y maquetación es producto de la generosidad de uno de los talleristas. Por razones de seguridad, cada uno de los poemas está firmado bajo pseudónimo. Es, entonces, un material de archivo que busca participar en la memoria colectiva para que la violencia generada por la dictadura venezolana no silencie a los poetas de un margen que es, en realidad, mayoritario, pero que sigue apostando por una voz cargada de consciencia ante la vida.
No hay nada que celebrar. Como ha mencionado Raúl Zurita en diversas entrevistas y ensayos: ojalá no existieran las razones que hacen que estos poemas hayan sido escritos. Muchas personas arriesgan su vida y sus sueños en busca de un mejor país, y los poetas aquí presentes debieron esconder su nombre para no ser perseguidos por protestar usando la palabra. Esta es, tan sólo una muestra de nuestro descontento, una señal de vida ante la incertidumbre.
Oriette D’Angelo
Iowa City, 24 de octubre de 2024
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