Derrumbe y otro poemas, por Miguel García Ramírez (México)

Miguel García Ramírez (Ciudad de México, 1993). Escritor y fotógrafo. Autor de los libros Carta de renuncia publicado por la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM, 2024); DERRUMBE por la editorial argentina Buenos Aires Poetry (2024); Poemas mal-habidos por la editorial independiente Pez Ciego (México, 2020) y de la plaquette El corazón afiebrado (Granuja, México, 2022). Me han publicado poemas, cuentos cortos y ensayos en diversas revistas literarias independientes como Monodemonio, Ek Chapat, Escrófula, Granuja, Estrépito, Revista Tóxicxs (Santiago del Estero, Argentina), Revista Carcaj (Valparaíso, Chile), Digo.Palabra.txt (Caracas, Venezuela) entre otras.

 *Este conjunto de poemas forman parte del libro DERRUMBE publicado por la editorial argentina Buenos Aires Poetry (2024).

*

Derrumbe

Discúlpame madre
por ser 1 derrumbe
Algo que se evapora
o se disuelve
Algo que cae y que agoniza
antes
de hacerse añicos
Algo que lagrimea
cuando observa
el indescriptible color
de la noche

Discúlpame madre
por ser 1 derrumbe
por amar despiadadamente
con el corazón bañado
en gasolina
y en la mano un cerillo
que no enciende
—1 chispa
bastará para sanarme—

Discúlpame madre
por ser 1 derrumbe
1 canción en medio
de la noche
—que apenas algunos tercos/moribundos/suicidas
alcanzarán a escuchar—

Discúlpame madre por ser apenas
y a duras penas
1 sitio inhabitable
1 caricia a sabiendas
que absolutamente todo
todo
está perdido
1 marejada violenta
de mentiras y carcajadas
1 niño que saltó al precipicio
—al darse cuenta
que su madre
también lloraba
ante el inevitable derrumbe—.

*

Acumulación

Apenas y soy 1 herida
recorriendo esta ciudad-monstruo
1 golpecito
en la zona específica
justo donde reposa
aquella lesión mortífera
-esa que se fue oxidando con el pasar de los daños-
y que punza justo ahí
donde repasamos el dolor
donde rascamos la llaga
hasta convertirla en agujero
o cráter
que después será imposible de curar
o pasar desapercibida

Apenas y soy 1 herida
1 rasponcito
1 llegue
1 leve punzor en la cavidad
sureña de esta ciudad-invencible
donde bebemos a diario para disimular
lo propio pero indescifrable
donde inhalamos sin descanso
el mercurio acumulado
el aire contaminado
acumulado
el veneno dulce de tantas noches
como estas
que se acumula
mientras 1 observa
la plaza incendiarse
el vagabundo retorcerse
la parejita despedirse
-por penúltima vez-
o al perro lagrimear por falta de cariño

Apenas y soy 1 herida
que mantiene su forma
su constante dolor y su presencia
Su magnífica manera
de ir acabando con todo
es decir con éste personaje secundario
que recorre la ciudad-escenario
mientras observa
cómo se van desdibujando sus líneas.

*

Animal marino

Cae la noche con su puñado
de fantasmas
y me siento de papel-herida abierta
Imagino ser algunas cosas:
otras cavidades, otros cuerpos
Como el de 1 animal marino, por ejemplo,
que ha sido herido por 1 artefacto desconocido
-quizás 1 palabra o 1 lanza,
quizás 1 jeringa contaminada por el desangelado
anhelo de corromper la realidad,
o por 1 simple pedazo de vidrio,
1 corcholata,
o el recuerdo de 1 beso
a mitad de la noche-

Pero vaya montón de heridas que me han hecho

Así pasa la noche, como una tromba,
arrastrándolo todo,
llevándoselo todo,
dejándome hecho polvo y anhelando ser otra cosa, otro cuerpo, otro fantasma
Cómo 1 animal marino, por ejemplo,
es decir poder hacer todo aquello
que jamás pudiese:
por temor a lo incierto,
a lo interminable,
a la muerte y sus tremendas promesas,
a cualquier tipo de derrota,
a las serpientes marinas
Pero sobre todo a renunciar completa y deliberadamente y que algo me detenga

Estoy seguro que aunque me arrojase
al mar
flotaría de recuerdos.

*

Vacío

En memoria de Andrecito Caicedo

He sido
No tengo palabras
Vacío traigo el corazón
y los bolsillos
Vacío traigo el lenguaje
de tanto reinventarse
para entenderme
con personas
que se marcharon
sin previo aviso
Vacía la noche
Vacías mis ganas de existir
ante la pesadumbre
del no—futuro
Vacío mi canto
Vacío mi sueño
Vacío mi cuerpo
Vacío este poema que
me recuerda
1 tierno relato
de Andrés Caicedo
donde 1 jovencito
describe la ciudad
vacía
tras haber pasado el día
con su enamorada
y tras haber hecho el amor
por primera vez

Vacío estoy
ni relato
ni ciudad
ni enamorada
Vacío el amor
de tanto haberlo gastado
en noches como estas
cuando la nostalgia dispara
a quemarropa
Vacías las ganas de pedir
disculpas por algo
que ni siquiera cometí
Vacío el tiempo
que pude tomar 1 mano
que jamás quise soltar
Vacío el frasco
que mi madre lleno
de miel y esperanzas
Vacía la calle donde
descifre la historia
de los que tenemos
1 lugar apartado en el infierno
Vacía la vida
Vacía la noche
Vacía la página
Y sin embargo
He sido
1 cúmulo de vaciedades
1 corazón afiebrado
1 palabra
1 señalamiento
1 nombre.

 

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