Tres poemas de Adrián Chaurán (Venezuela)

Adrián Chaurán (Venezuela, 1999). Cursa estudios de “Lengua y Literatura” en la Universidad Pedagógica Experimental Libertador. Es autor de Ala dulce y Homicida. Recibió una Mención Honorífica en el III Concurso Internacional de Poesía J. Bernavil 2022; ganador del IV Concurso Internacional de Poesía J. Bernavil 2023. Obtuvo la máxima distinción del Primer Concurso del Grupo Editorial Encontrarte.

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El sueño de Penteo

A lo que efímero se sueña como eterno.
Luis Cernuda

He nacido en amanecer de espuma
y en orillas a dos voces y a soledad.
Mis brazos se extienden buscando al horizonte,
mi voz pobló de magnolias a las ventanas,
y mi nombre fue anterior a todas las lágrimas
                                                 y a toda fragua de fulgor dormido.
He nacido con cruz de física ausencia
que en la piel quiere reclamar un latido,
un beso de trigo que duerme debajo de los ojos
abriéndome en océano de alas visibles
                                              con las últimas tardes de marzo.

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Tristeza de Baco

A Ladeina Nalentiva

Ayer:
metal que ha socavado mi piel,
/quiero saber el calor de un cuerpo amado/
quiero la furia de un sol extendido en el párpado.
Amor, quiero ausencia de vestigios en el desnudo
polen: donde eres río
                            en mi llorar de siglos que nadie vive,
en mi silencio de confundidas cumbres:
y de ser en mí el cariño de una lanza/ sin beso:

amor, tiempo que transcurre en falso páramo,
he de sufrirte como los claveles en pasión,
he de sufrir por lo absoluto de tus ojos,
he de ser infinita marea sin materia,
he ser hombre o recuerdo de un cielo vacío en sonido.

*

EL silencio de las bacantes

es el silencio/ forma de pasión o de amor,
es tu cuerpo leve otredad donde duermen
las alondras de enero aún de cristal
y mis manos iracundas son tu vértigo,
son tus líneas, el anverso de tu sexo
que me ha devorado casi en eclipse y en rencor,

/no seré ala, no seré hombre de pálida daga en ti,
ni el remanso de tu íntimo anhelo/
sino el silencio, el hondo silencio de la brisa,
de otoño sin sombras y nostálgicas lunas;
no ser, ni un fragmento de tu amarga sangre
consumida en la espiga, en el frío y en la llanura;
no ser ni el huir como vaga esperanza humana
desde el mar hasta tu desconsolada alba,
no ser, no/ sino silencio/ silencio/ silencio.

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