Inacabada (2023) de Ariel Florencia Richards
Cuando iniciamos un libro con los mensajes de despedida sobre aquello que pensamos que iba a conectarse siempre con nosotros, hacemos lo que Ariel Florencia Richards detalla con la flecha que quiebra la memoria, hecha de tan solo una palabra unida al astil: “inacabada”. Un arco que significa el no estar lista, el seguir en construcción, el asumir múltiples piezas extrañando pequeños espacios vacíos que no se pudieron colocar, hace que la diana femenina se encorve para iniciar cierta trayectoria ascendente de la identidad, del existir de nuevo. Citando a Olga Orozco, una interrogante nos abre la mente desde la primera página “Ella se despide de todo lo que cree que termina. ¿Y acaso pudo soportar alguna vez lo que termina?”. Termina, acaba, impulsa. La flecha ya lanzada se arquea e impacta un blanco.
Lo mismo ocurre en Inacabada (Alfaguara, 2024), pues allí se lanza el testimonio de la transformación más íntima, del alejarse de un lugar para trasladarse a otro; desde la novela hacia el tiempo de la liberación en un tránsito de género. A partir de las primeras páginas, la escritora mueve la ficción en el aire ante dos maneras de ver el mundo: la ciencia y el arte. Ambas han intentado describir el cambio como metafóricas sabidurías, donde la energía cinética pasa a la potencial gravitacional, – del género masculino al femenino-, que también se ha asumido en la historia como un álgido movimiento de mutismo voluntario.
La novela inicia con la mención de que nosotras, en plural y en femenino, ha sido la palabra que arropa a cada una de las mujeres que deciden nombrarse o, más aún, reconocerse a sí mismas. Luego, como en un espejo, la mirada interna registra ese cambio de un género al otro, desde la figura del cuerpo hasta la fortaleza de la mente. A partir de allí, nosotras también es el vínculo profundo entre una hija y una madre. La madre, cuya única identidad es la letra M, viaja con su hija a Nueva York para participar en ciertas conferencias, donde el desplazamiento traslada el compartir de la memoria, del tránsito entre los recuerdos, de la diversidad de los cuerpos. Ese tránsito, como una reconstrucción del yo, se traspone en cada una de las páginas de Inacabada.
La palabra única que titula la novela ya viene de aquello que todavía no concluye, pues el proceso de construcción se mantiene activo hasta lograr ese tránsito desde la niñez hacia la belleza de una existencia definida en dos: soy mujer. El contexto de la traslación, en ambos momentos de la vida, se inicia con la metáfora altamente significativa de lo que significa un viaje. Volar, cambiar de país, mudarse, como si se quisiera llegar a un refugio, es parte de lo que pendulea entre la sorpresa y el desconcierto. Juana se traslada, no sólo en sus recuerdos, sino en el envoltorio de su cuerpo. En la novela, el juego del verbo ser se suma a las reconstrucciones del cómo fue y cómo es presentes en la realidad, en la historia, en la ficción, en las ciudades, en el arte. La enigmática niebla de Van Dyck, o un retrato inacabado de Alice Neel, nos permiten conocer allí la representación de ciertos fantasmas subversivos que anticipan la transición identitaria con la palabra faciebat. Una obra que está “siendo echa por”, es también una forma de lenguaje se puede conectar con el cuerpo, con la unión de dos rostros, con la metamorfosis entre un nombre con firmeza hacia un segundo nombre acentuado con dulzura.
En palabras de Charles White “el arte no puede simplemente reflejar lo que ocurre” y, desde la visión de Juana, los lienzos funcionan como espejos pintados que nos muestran lo que Paul Cézanne destaca en una carta que le escribió a Émile Bernard en 1905: “hay que dejar partes del lienzo descubiertas”. Citando a varios artistas, cada trazo, cada similitud entre lo visual y las páginas de la obra, permiten que el lector aumente esa negociación entre los colores y los cuerpos, como ocupaciones y vacíos que se trazan con fortaleza ante cualquier rebeldía o incompletitud. Más allá, en la escritura, en una obra de Shakespeare como La tempestad – un mundo donde un hada no tiene género-, Juana se traslada a la memoria de su infancia para volver al descubrimiento de la amplitud, del desconcierto, de cierta esencia que había sobrevivido siempre en sí misma.
Cada traslación, que se va tejiendo y destejiendo en la novela, forma parte de una mirada que, como señala Jorge Volpi, “es el recuento de varios tránsitos: los paseos neoyorquinos, a ratos conmovedores y en ocasiones exasperantes, entre madre e hija; las obras inconclusas de todos esos artistas que Juana explora y documenta; las palabras que no consiguen ser pronunciadas o que son evitadas de manera consciente; y, por supuesto, la propia transformación de la hija —que, es importante recalcarlo, siempre lo ha sido: siempre es ella— desde su antiguo cuerpo y su antiguo nombre a los que ahora ha elegido” (El País, 2023). Una transformación elocuente, en ocasiones silente, como aquellas que se dieron entre madres, intelectuales y artistas, es la novedosa definición de los bordes que sobrepasan la ilusión y sus límites en Inacabada. Existir en esos tránsitos interminables, que Juana describe como una trayectoria sin fin, es la movilización interna más fuerte en la novela. Aunque no se puede habitar en los museos, cada grabado del arte en la memoria representa el reflejo de la movilidad del mundo, cuando algo está por ocurrir y es visto por aquellos ojos que vuelven a una nueva reconstrucción detallada de lo que significa ser.

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Claudia Cavallin es profesora del Departamento de Lenguas y Literaturas en Oklahoma State University y docente del postgrado en Letras de la Universidad Simón Bolívar. Ha trabajado incansablemente para promover las voces latinoamericanas en una variedad de medios impresos y digitales, incluidas las revistas World Literature Today, Latin American Literature Today, Carátula y Trópico Absoluto, así como en el Papel Literario del periódico venezolano El Nacional. Ha publicado más de cuarenta entrevistas en inglés y español en los últimos cinco años, sumadas a un número adicional de reseñas y ensayos que permiten cruzar la fronteras entre la literatura y el periodismo.
