Cuando la humanidad es el mito: una lectura de «Soy leyenda» de Richard Matheson | por Carlos Patiño

Cuando la humanidad es el mito: una lectura de Soy leyenda de Richard Matheson

Apoyándose en la pared, de pie en la fría oscuridad de la casa, Neville volvió a escuchar los gritos de los vampiros

Fue Danza Macabra de Stephen King la que me arrojó a la lectura de Richard Matheson. Qué acierto. En el vasto mapa de la literatura de horror y, por qué no, de la ciencia ficción apocalíptica, Soy leyenda se erige como un destino ineludible. Publicada en 1954, la obra de Richard Matheson ha ejercido una influencia perdurable, reflejada en numerosas adaptaciones cinematográficas, literarias y en el mundo de los videojuegos. La historia sigue a Robert Neville, el último hombre vivo en un mundo devastado por una pandemia que ha transformado a la humanidad en vampiros. Matheson nos sumerge en la rutina diaria de Neville, quien lucha por sobrevivir en un entorno hostil mientras intenta encontrar una cura para la plaga. Pero la novela es más que un relato de supervivencia: es también una profunda meditación sobre la soledad, la desesperación y el deseo reprimido.

¿Qué haré ahora? Caeré en la rutina de todas las noches? Leer, beber, pensar en aislar la casa, pensar en las mujeres. Las mujeres, desnudas, anhelantes y sedientas de sangre

Matheson redefine el vampirismo como una enfermedad altamente contagiosa, alejándose de las representaciones sobrenaturales. A medida que Neville enfrenta la amenaza constante de los vampiros y la creciente carga de su aislamiento, su cordura comienza a tambalearse. La narrativa capta con intensidad el lento descenso de Neville hacia una especie de locura funcional, atrapado en una rutina de supervivencia que resalta su aislamiento existencial. El título de la novela, Soy leyenda, encierra una ironía trágica que redefine la percepción del protagonista en el nuevo orden mundial. Matheson nos deja con una aguda reflexión sobre cómo definimos lo “normal” y lo “monstruoso”, una pregunta que resuena en el corazón de la obra.

¿Era la vida algo más que palabras, una fuerza incontrolable que gobernaba la conciencia? ¿Intentaba la naturaleza sobrevivir a pesar suyo?

La influencia de Soy leyenda trasciende su formato original. La novela ha sido adaptada al cine en varias ocasiones, incluyendo The Last Man on Earth (1964), The Omega Man (1971) y Soy leyenda (2007). Además, ha inspirado a numerosos cineastas y escritores, dejando su huella en obras como La noche de los muertos vivientes de George A. Romero, la serie de películas Resident Evil, el cómic The Walking Dead y hasta el videojuego The Last of Us. Cada una de estas obras toma prestados elementos clave de la novela, desde la exploración de la soledad en mundos apocalípticos hasta la ambigüedad moral de los sobrevivientes. Una obra trascendental del género.

Pero hay algo más. Lo que conmueve en Soy leyenda no es solo el horror biológico o el drama de un mundo devastado, sino el vértigo de convertirse en reliquia. Neville no es un héroe, es un fósil palpitante, una figura trágica que habita un mundo que ya no lo reconoce. En su resistencia, lo humano adquiere el peso de lo extinto. Su rutina, que parece banal, es el último rito de una especie condenada a volverse mito.

Porque al final, como sugiere el título, Robert Neville no es el salvador: es la criatura de la leyenda. Es lo que los nuevos habitantes del mundo contarán con miedo o curiosidad, el último ejemplar de una humanidad que se creyó eterna.

Un nuevo terror nacido de la muerte, una nueva superstición que invade la fortaleza del tiempo. Soy leyenda.

Carlos Patiño. Escritor venezolano. Autor del libro de artículos, crónicas y ensayos Como en la guerra (2025), la novela La forma del tigre (2022) y de los libros de cuentos Los círculos concéntricos y otros relatos (2020), Te mataré dos veces (2014). Premio de cuento El Nacional 2015. En 2016 fue escritor residente del International Writing Program (IWP) de la Universidad de Iowa y escritor invitado de City of Asylum, Pittsburgh. Varios de sus textos han sido premiados y publicados en revistas y antologías. Reside en Madrid, España.

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