Eduardo Blanco (Caracas, 1993). Lector. Estudiante de la Escuela de Filosofía de la Universidad Central de Venezuela. Exmiembro del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de la Universidad Simón Bolívar. Algunos de sus textos y traducciones han sido publicados en lugares como Digopalabra.txt (2025), Revista Casapaís (2024), Revista Granos de polen (2024), Nueva antología de Ediciones Palíndromus «Me haces ebrio de una llama» (2024), el tercer volumen de la revista Antropología del fuego (2022), Círculo de poesía (2021) y el blog de literatura venezolana Vomité un conejito (múltiples colaboraciones). Desde 2018 reside en Bogotá, Colombia.
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A Silvi
Necesito la suma
de lo que eres y lo que no eres
Adoro tu sol tenue y tus brumas
tu semilla y tus ruinas
Me paro y ando en el laberinto de nuestra vida
procurando encontrarte y encontrarme
Sonrío ante los espejos, yo que nunca antes lo hacía
Me desdenso y me enternezco
mirando nuestras fotografías
Me deshago y me rehago en nuestra memoria
como me hago y me deshago entre tu pecho
A veces parece tan corto y tan largo el tiempo
que da miedo
pero entretanto nos acompañamos
en el solazo y en la sombra
en lo que sentimos, en lo que hablamos
y en lo que no se nombra
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Preguntas
¿Por qué la flor / el mar / el relámpago / la luna / la hormiga / el limonero?
¿Por qué no escuchamos ni el susurro ni el grito del tiempo?
¿Por qué no escuchamos ni el susurro ni el grito del sueño?
¿Cuál de mis sombras cabalga siempre en la yegua del sueño?
¿Cuál fue la palabra por la que nací y cuál será por la que muero?
¿En dónde se guardan la acuarela y la tiza con que son pintados el alba y el crepúsculo de los cielos?
¿Qué pasa si me caigo de la noche?
¿Llegará mi raíz al hondo pozo de la poesía?
¿Quién puso por aquí, en el mismo sitio, al roedor de la nostalgia y al caracol del olvido?
¿Por qué miramos siempre desde el ojo o el corazón de la herida?
¿El corazón habla o ladra?
¿Qué palabra dice y repite este corazón que late? ¿Qué palabra susurrará su silencio cuando deje de latir?
¿Después de haber despertado del sueño o pesadilla que es la vida, comienza el sueño de haber muerto?
¿No son la vida y la muerte los sueños de otro sueño; sueños dentro de otro sueño?
¿Qué flor se nutrirá del hedor de mi carne y de la sal de mis huesos?
¿Cuántos años tengo en días de Venus?, ¿Cuántos días tengo en años de Venus?
¿Cómo se llega a la música del pensamiento?
¿Qué se hace ante el vuelo o el encierro de los pájaros del deseo?, ¿Qué se hace ante el vuelo o el encierro de los pájaros del anhelo?
¿No son uno y el mismo: Hades, Apolo y Dioniso?
¿A qué hora viene el paso de la noche a la aurora?
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Beatriz Dulcinea / Das Ewig-Weibliche
Diosa clara, Diana cazadora de antiguos sueños,
por haberte mirado cuál realmente eres
me convertí en cordero
y fui devorado por mis propios perros
El anhelo no cubrió las distancias
Mis ojos no mirarán
ni mis labios besarán
la marca oscura de tu pecho
Mi lengua no sentirá el profundo delirio
de pasear por la concavidad astral de tus senos
Mi ánimo ardiente no menguará
sobre la honda noche y la luna de tu vientre
Ni acariciarán mis dientes en tu lengua
palabras inauditas
No viajarán mis palmas temblorosas
por las suavidades de tu espalda
No conoceré el calor que irradia tu cuerpo cuando viajas en sueños
ni admiraré tu cara tranquila sobre la almohada
No te levantaré alguna mañana con un beso
ni te despertaré por la madrugada
con los cantos silentes del deseo
No escribiré versos que digan claro tu nombre
ni escucharé de cerca a tus labios
que digan el mío
No quedaré encantado por tus palabras-murmullos de río-
mientras mis manos dibujan mandalas en tu piel
o mientras mis brazos te arropan de soledades y el frío
Tu anhelo no resonará con el mío
o, quién sabe, tal vez otro dios
en algún otro sueño
en alguna otra parte
en alguna otra puerta del destino
tenga preparado para nosotros
el más hondo encuentro de los caminos.
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Lenguas sagradas
No agradecemos lo suficiente a nuestra lengua
servidora gustosa de la palabra y del placer
que nos deja hablar
que se hace escuchar
que permite besar
que llama a lamer
que invita a comer
Desde la lengua recibimos los imperativos
del pensamiento y del deseo
Las lenguas son como las ortigas
nunca se extinguen
no tienen pecado ni salvación
aman la noche
No agradecemos lo suficiente
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La violencia del mundo nos devora
nos abandona al silencio
en formas deterioradas de la lucidez
nos deja en un desgarramiento
que creímos imposible para nosotros
“la criatura de la palabra”
Somos cautivos del espacio y la memoria
todo nos hiere en conjunción
El conocimiento que nos abriría puertas celestes
nos ha dejado atrapados entre animales arcaicos
en una rosa infernal
Sin embargo
aún algún ojo abierto reverbera
y se vislumbra posibilidad
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