Cinco poemas de Salvador Matheus (Venezuela)

Salvador Matheus (Barquisimeto, Venezuela, 1996). Escritor, periodista y psicólogo social. Profesor de la Universidad Católica Santa Rosa, en Caracas. Autor de la novela Reventar la memoria, del poemario Tan frágil camino en mis palabras y del ensayo La opinión pública como campo de batalla. Es investigador en el área de la lectura y de los desafíos cognitivos. Miembro de los grupos Quincena Leones y Maltiempo en Barquisimeto. Fundador de Arco Secreto Ediciones. Gerente de Comercialización de la Agencia Literaria del Sur. Miembro del Consejo Editorial de Libro Súbito. Editor del folletín Tramaje. Escribe el espacio de crítica literaria Lectio. Actualmente es presidente del Fondo Editorial OPSU del Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria.

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También emigra el que se queda
pues está dejándose a la intemperie
expone su alma y sus sueños
se siembra en la tierra árida
y se riega en cada conexión a distancia

Con esas palabras viene un feroz invierno
que derrumba paredes, techos, raíces…

Se acostumbra entonces a la llovizna;
la ausencia se convida a la mesa:
se corta la carne, se reparte el vino
con los mismos utensilios
que van cuarteando los sueños añejos

¿Más emigra el que se queda?

Y otra vez se aviva el fuego
a medida que la voz distante deja caer
pedacitos de leña
que fueron tajos de alma

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Todo tan desoladamente inabordable
Rafael Cadenas 

Te llamas cuartel de invierno
orden cerrado, fusil y fantasma
polvo, grito, diferencias irreconciliables

Podrías llamarte cárcel
o contrato de letras pequeñas

Pero eres la casa que habitamos
                               la noche amontonándose

⟡ 

Volver, siempre volver

Deshice la maleta
allí no cabía el país doblado
o tal vez sea una forma ingenua
para aceptar que no tuve
el valor de marcharme

Los aviones cada día son menos
ya no juego a mirar el cielo
para trazar líneas imaginarias hacia otros lados
donde nadie me espera

Deshice la maleta
cuando el pasaporte estaba ansioso

Alguien me permitió atravesar una hendija
para sentir el destierro
y del otro lado uno va abandonándose
se vuelve otro, se congela
hasta romperse de frío

Las palabras

Se me escapan de las manos
las palabras
sobrevuelan mi entorno como aves
que cantan
y picotean mi cabeza

Se me van, se me van
estas palabras por ahí

No quisiera forzarlas sino abrigarlas
pues hasta el hierro
se dobla al calentarse

¿Qué tan distintas son
las palabras del metal?

¿No son ellas duras, simples
y horribles por separado?

Necesitan de un maniático que desee
dedicar su vida a conjugarlas

Sin las manos que las vuelvan
la escultura perfecta
no son más que palabras
vacías, sin voz

Pozo sin fondo

Nací del vientre de las raíces
del manglar
que fue mi casa
y un día la marea subió:

Como museo de la nostalgia
solo quedaron garabatos en las paredes

Todo cuanto había construido
se lo llevaron las olas

Quisiera hacerme de un mazo
y destruir esa historia
en la que el niño quedó atrapado
en un pozo sin fondo
pero el techo se viene abajo
y la humanidad me golpea la memoria

Del libro Tan frágil camino en mis palabras (2022)