Cuatro poemas de Sarai Portilla Salgado (España)

Sarai Portilla Salgado (Santander, España, 1995). Graduada en Lengua y Literatura Alemanas por la Universidad de Sevilla, ciudad donde reside actualmente. Algunos de sus poemas han sido incluidos en antologías como Anónimos 2.3 (The Dispensary) y Los muchachos ebrios. Antología de poesía jovencísima transoceánica (La Tribu).

I

Suceder,
alcanzar la pulcritud del verbo,
la cavidad de las bocas, los nichos.

Latir,
como laten las almas ausentes,
como late el otoño
en los corazones débiles.

Ser, vivo o muerto,
el recuerdo
o una sombra.

II

Del mismo modo que la noche
se inclina sobre el río
con suave determinación,
me tiendo, decidida,
sobre el pulso abatido
de las palabras.

¿Qué conforma el yo?

Confundo cuerpo con tinieblas,
voz con tempestades,
mis manos encuentran otras manos
que también son las mías,
mi silueta se pliega en una sombra
apenas hilvanada al viento.

Yo, yo, yo.

Yo solía escribir para mí,
creo en esa certeza,
pero en mí ya no caben las palabras,
no cabe el lenguaje colmado y luminoso,
la boca me pronuncia insatisfecha,
me estremezco en el abrazo
de la inexactitud.

III

¿Qué ocurriría si la tristeza
se transformara en furia,
si el reloj contara
tan sólo las horas
que paso diseñando
el camino perfecto
a la devastación?

¿Cambiaría el sonido de la lluvia,
el curso de los ríos, el tacto del viento?

¿Se borraría la huella de mis pies en la tierra,
el silencio en los bosques sería distinto?

Si cesara el canto de un sólo pájaro,
si una sola hoja se quebrara en vano,
si el aleteo de un insecto se detuviera súbitamente…
¿habría valido la pena?

IV

Existo
porque aún escribo,
porque hay palabras
que erigieron mi cuerpo
e hicieron de él su guarida,
porque mis dedos conocen
el camino de mi voz,
el peso exacto de mis latidos
reunidos sobre el papel en blanco.

Existo
porque mis versos susurran
más alto que la oscura voluntad del tiempo,
porque un poema nace cada noche
en la región más abismada de mi alma.