Doppelgängers, por Jorge Etcheverry Arcaya (Chile)

Jorge Etcheverry Arcaya (Chile). Vive en Ottawa, Canadá. Es profesor de filosofía; tiene una maestría en lengua y literatura hispánica y un doctorado en literatura comparada. Perteneció al Grupo América y a la Escuela de Santiago, dos agrupaciones poéticas chilenas. Su poesía, prosa y crítica se han publicado en castellano, inglés, francés, italiano y portugués. Sus últimos libros son: Los herederos, novela de ciencia ficción, 2018; Samarkanda, poemas, Canadá, 2019; Outsiders, narraciones en inglés, 2220; y Orejas y vanguardias, poemas, Chile, 2024.

La imagen de cabecera es una obra de arte de su autoría.

Doppelgängers

Miro hacia la calle acodado en la baranda del balcón, ella adentro se atarea en la cocina con unos trastos, su hija baja unas fotos en la computadora y el gato se refriega  contra mis piernas en un paréntesis de su eterna siesta,  elementos de esa vida en última instancia apacible que se deja escurrir día tras día y que ofrece la ilusión—o la verdad—de un envejecimiento suave, con las viejas series por fortuna repitiéndose en la tele, gracias a esos canales nuevos en el paquete. Los mismos libros con hojas gastadas a fuerza de la repetida lectura. La chaqueta de cuero acumula polvo en el clóset, sobre todo en esos aditamentos, bolsillitos, botones de cobre, el vistoso cierre relámpago, unas hebillas—chaqueta de roto, como se decía en mi país. Frente a mí se abre un cielo malva; los árboles muestran esa variedad de colores del otoño de estas latitudes, que si uno los viera en una tarjeta postal, creería que son mentira. Y las veo que avanzan, pasan debajo del balcón y se alejan calle abajo cuando por fin termino de reconocerlas, la madre, con su pelo rojo, seguramente teñida, las faldas amplias del tono de las hojas secas, tacones altos, la hija garbosa, de un negro gótico que acentúa sus rasgos exóticos, su abundante cabellera azabache, y ese perro que conduce, airoso y feral, con un collar de metal reluciente. Son ellas, que avanzan intrépidas hacia la noche que se anuncia y me pregunto con pavor, ¿con quién entonces he estado viviendo esta vida amablemente adormecida, durante estos años?