Dinapiera Di Donato (Upata, Venezuela, 1957). Vive desde 1999 en New York, donde ha enseñado lenguas y escritura creativa. Escribe para ViceVersa Magazine. Es autora, entre otros, de El Libro de Alicia (2024), Relatos (2016), Colaterales/Collateral (2013: “Paz Poetry Prize” del 2012), La Sorda (2011), Libro de Rachid avenida Paul Doumer (1996: Premio de Poesía Bienal “Tomás Alfaro Calatrava” de 1996), La sonrisa de Bernardo Atxaga (1995: Premio de Narrativa “Alfredo Armas Alfonso” de 1994), Noche con nieve y amantes (1991: Premio de Narrativa de la X Bienal Internacional “José Antonio Ramos Sucre” de 1990). Es coautora de antologías como Poetas en New York. 200 años de poesía hispana (2023), Escribir afuera. Cuentos de intemperies y querencias (2021), El hilo de la voz (2000 y 2015), Voces para Lilith. Literatura de temática lésbica en Sudamérica (2011), Las Voces de la Hidra. La poesía venezolana de los años 90 (2002).
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El muro de las opciones
empiece la prueba del cuento de hadas
ella fue por el bosque siguiendo la estrella
y en la encrucijada
marchó a la guerra buena
llevando miel
escondida
en una armadura frutal
de piel abierta
ruido rojo entre las hojas
ráfagas mortales
parecen
un corte de la flor del ángel
la ciclación alternada
un pájaro un
trastorno de la oscuridad
parece
leyó por última vez
si no podía leer
no podría entender
llamó
y oyó
la lluvia aullar
culpables
cuidado con Netanyahu
van gritando
las redes clientelares
señalan
por donde encontrar la promesa
los bots
saben
abrir en canal a la bestia
y devolvernos
casi
sanos
para contarlo
por favor, por favor,
que yo pueda leer de nuevo el hielo
y apartar las cortinas de humo
y elegirte
no importa si vuelva a equivocarme
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Sigo el trayecto del misil
tenemos tiempo
antes del teléfono inteligente
leíamos
pasos de tormenta
el coro era un torbellino de tiempo
que cosía piel contra piel
para sonar juntos
y cada uno se arrancaba de cuajo
en la manada final
sangrar con otros no bastaba
cantar con quien amamos
aunque no nos volvamos a ver
Ahora te extraño
sólo tengo aplicaciones de móvil
de defensa
no somos delfines encallados
que la guerra pudre
no estamos hirviendo en el caldo
de los que entran por los túneles cargados
de polvo iluminado (es adictivo)
levantan sus palomas de drones No Sí No
minutos después respiramos el humo de esta paz
que agradece al que vino a salvarnos
hipnotiza su figura grácil de patinadora de hielo
seleccione
sí
a veces sabe dónde saltar
Sí o No
el príncipe de los javelins antitanque
interpreto un ángulo imprevisto
calibro el peso de un No en el testigo
de esta hora arrojando datos
lenguas que absorban el veneno por nosotros
que las gracias sean dadas
a cambio del salvoconducto
y de unas horas
un poco más de
ciudad dorada
los riñones las córneas la chatarra exquisita
de lugares sacros
se vende
le han dicho al informante que siga la música
una carrera contra mí misma no hará falta
mi culpa bien documentada atraviesa
el montón políglota que cuida niños que
cantan
no hace falta que todos dejemos de latir a la vez
socorridos en la misma ambulancia
que nos secuestra
juntos
muy antiguos
no sirven escapes vivos
ni minar los mares de casa
ni coronar una belleza elocuente
cultiva el sosiego el permiso de desollarte
y hablar neutral
como una chica presentadora del tiempo
maquillo de negro en agonía una nube en los ojos
la lengua va sonora
cada vez más del mundo
cambiando de enemigos
rosa en mano (parece que lleva rosas)
nieve roja bajo los pies
indeseables
cosidos a la verdad que brota
detonada por tu bien
no exageres ni te hagas
rebosada en tormentos de puntos que avanzan
ahora la foto de los salvados
este invierno
cicatrices lamidas bajo el abrigo sanando tu piel
cosiendo tu garganta que pueda hablarme
al menor descuido
mientras te voy alcanzando en la mira
para abrazarte
⟡
