Ariatna Gamez Soto (Estado de México, 2001). Egresada de la licenciatura en Lengua y Literaturas Modernas de la Universidad Nacional Autónoma de México. Aparece en las antologías Habitar la bruma (Caracola ediciones, 2024), Summergible (Punto de Partida-UNAM, Universidad de Cuenca, 2023), entre otras. Fue becaria de la Fundación para las Letras Mexicas y de la Universidad Veracruzana, en el área de poesía, en el décimo cuarto curso de creación literaria para jóvenes. Actualmente es becaria del Sistema Nacional de Investigadores.
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Reseña de Pensar el mundo con los pies (Editorial Corrientes, 2025), de Iván García Mora
En su ensayo Pensar el mundo con los pies (Editorial Corrientes, 2025), Iván García Mora (Tijuana, 1993) esboza una posible respuesta a la pregunta: ¿De qué forma la escritura nos lleva a relacionarnos con otros seres vivos? Entendiendo por seres vivos incluso a aquellos que podríamos considerar inanimados, como las plantas. Esta obra se relaciona con su actual proyecto del PECDA Baja California, donde, a partir de la ficción, el autor explora las plantas nativas y endémicas del Cañón de Doña Petra, un área natural protegida en constante riesgo, ya que se encuentra en total abandono por parte del gobierno.
Para el autor ensenadense es importante definir cuáles son los motivos que tenemos para escribir ficción frente a los distintos desafíos ecológicos que se nos presentan como especie. Estos últimos están, sin duda, profundamente atravesados por el capital y las violencias que ejerce: crecemos en ciudades sin espacios verdes que, por ende, condenan a la muerte a otras especies; el auto se vuelve parte central de la movilidad urbana en lugar del transporte público y, por ende, pasamos horas en el tráfico mientras transitamos calles poco amigables con nosotros, los peatones. ¿Cómo es posible pensar el mundo con los pies cuando caminar, algo tan básico y humano, se vuelve un desafío físico y emocional? ¿Cómo podemos tener ciudades accesibles para las distintas formas de caminar existentes? Si bien el ensayo está centrado en el escenario bajacaliforniano, pensemos en cómo esto se puede trasladar a nuestras propias ciudades: en la periferia del Estado de México, por ejemplo, donde el costo del transporte público crece a la par que disminuye su calidad, ¿cuántas muertes, humanas y no, provoca este sistema?; o tal vez en la Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel atravesada por el Periférico Sur y la basura filtrándose por su suelo areno-limoso; el “Tapón del Darién” donde miles de migrantes sufren la violencia del crimen organizado a la par que las especies nativas de la selva. Algo que el autor logra es mostrarnos que las violencias, aunque nos parezcan lejanas y ajenas, nos atraviesan de maneras distintas. Por esta razón, la publicación, lectura y difusión de Pensar el mundo con los pies y otras obras similares me parecen necesarias.
A pesar de este contexto poco esperanzador, en el ensayo se asoma un optimismo (no tóxico ni asfixiante que niegue la realidad) que surge a partir de la lectura de otras autoras, como Maricela Guerrero, Octavia Butler y Clive Hamilton. Tanto en las citas que se refieren a ellas como en el texto de García Mora encontramos “un acto de fe”. Si la decisión está por escribir ficción, es porque a partir de ella podemos representar y proponer formas más justas y horizontales de relacionarnos con el mundo. La literatura ensaya con la realidad para reinventarla; es un medio para acercar el cuerpo a todo aquello que lo rodea y que puede parecer inadvertido. Escribir y leer son otra forma de caminar, de detenerse a mirar de mejor manera los pequeños detalles y, si es necesario, cuestionarnos el porqué de las cosas.
No creo que escribir vaya a cambiar el mundo, sin embargo, después de leer este ensayo yo también quiero ser una de esas balas que se disparan en busca de ser una respuesta, una solución ante algo que podría parecer ya roto.
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