Una visión con poco más de 24 bits, por Leonardo Alejandro Alfonzo (Venezuela, 1994)

Matt Mahurin

Matt Mahurin

 

En días que son para buscar lo que hace falta en la vida

por mercadolibre, la prefabricación tiene jerarquía

sobre todo si es donde quiero apoyarme y escribir o leer

o inspeccionar un GameCube: dícese de una consola

de video juego para divertimento de niños y adolescentes

que cumplen dieciséis cada vez mejor vividos.

 

Un reencuentro con amigos, un temblor y una asociación

contra desastres, como para llamar al 811, vienen a tema.

Tomo refresco y someto a prueba el apartamento donde

me quedaré para estafar in love.

Es verdad, haciendo o no calor está el momento

en que no da para devolver la sonrisa, es verdad.

 

La vida se va en algunas respuestas como se ve aquí.

No se muere lentamente/ los atentados son politiquería/

y los cosméticos a veces se comen, dependiendo de la zona.

Lo que me recuerda una historia, de dudosa procedencia

donde he hecho todo lo que se cuenta y se alegran

los viejos de la cuadra y las jovencitas se acercan con

la cabeza gacha, el cabello recogido e invitando a

un picnik, en casa de la abuela, que es la fiesta más cercana.

No hay forma de hacer que eso vaya menos a prisa.

 

El GameCube es invaluable y lo he convertido en reproductor

de videos, entonces veo el proceso evolutivo de bandas de rock,

de la telefonía celular y las series que hacen madurar rápido

como Marvel;  y eso que ha faltado lo bueno de la historia

individual que me corresponde, que desmiente barbaridades

que el hombre moralista de veinte a treinta años será quien

rompa las relaciones estables /en un futuro/ con la forma

menos creíble para llevar a la mujer al cielo de abajo

que los amigos del ghetto no son moralistas y defienden

con pistola y luego aprecian música clásica en una fiesta

entre otras informaciones de carácter subjetivo

como mi apariencia física que cambia siempre,

porque de eso se trata el estilo.

 

Y era como engañarse no caer en la apatía

sin echar culpa a los somníferos, porque al fin y al cabo

ser seco, de poco autocontrol y mezquino con la comida

son atributos que siempre incluyen en las revistas de famosos

por eso no me preocupo, no me preocupo. 

 

Al fin y al cabo no importa el medio, pero

uno se las arregla para mirar lo que no ha pasado,

desde preguntarle a los difuntos hasta poner animales

en carrera, en meta, (si mal que bien lo logras)

habrás ganado otro trofeo, por favor,

una memory card para retener.

 

Hasta ahora hemos visto una proyección distractor.

Poco quiero saber de los demás porque

una resolución obsoleta de la vida muestra que

por primera vez no importan menos ni más que yo, es sencillo.

 

EXTRA+BONUS

Buscar ‘te quiero’ cada noche como prescripción médica, es ver sumido al mundo en piscinas con caramelos y vodka de colores tras un mostrador y no poder acompañarlo. En particular puede uno, luego de comer, sobarse la barriga y hacerse hoyitos en el cabello, traerá efecto placebo consigo.

=

Leonardo Alejandro Alfonzo. El Tigre, Venezuela (1994). Lic. en Administración de Empresas y actualmente estudiante de Letras Menc. Lengua y Literatura Hispanoamericana y Venezolana en la ULA. Fundador del movimiento Templo Literario en su ciudad natal. Cree en el tarot egipcio, ha hablado con Juan Sánchez Peláez en sueños y de vez en cuando juega Pokémon.  

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