Encadenamientos, por Ricardo Montiel (Venezuela, 1982) ~

Buba plancton


ENCADENAMIENTOS – Notas de un viaje hacia el Pacífico –

 Santiago – Quito – Mompiche –

Itinerario de una doble experiencia: viaje y escritura sucediendo en paralelo – Trascripción no literal de lo visto, de lo oído, de lo no visto – Instantes en continuo, sin pausas intermedias – Ejercicio no documentado de observación – Citas intercaladas de lecturas en tránsito – “Se supone que un diario refleja nuestros pensamientos, experiencias y emociones. Nada de eso: los fabrica” (Neuman) –

Chile, 2 al 6 de diciembre de 2016 –

SANTIAGO –

Cordillera: lagarto dormido transnacional. ¿En qué aguas se sumergiría si despertara? ¿qué borde elegiría? – “Asombrosos relieves hechos añicos, desgarrando las montañas y las nubes” (Camus, cruce de Los Andes, una mañana de 1949) – Furia del Libro: mesones desbordados de títulos, bajo un cielo triangular de vitrales. Naranja celeste y rojo predominan – Libertad Igualdad Fatalidad: travesía náutica. Bergantín-goleta de tres palos, suspendido en el aire por tensores, bajo la cúpula acristalada del Bellas Artes. Rumor de voces inmigrantes: colombianos, venezolanos y peruanos cantando a coro tres versiones de La Marsellesa: la Anarquista (1907), la Socialista de Chile (1936), la de la Alianza Revolucionaria americana de Perú (1931). Reflexión sobre la idea de frontera. Tránsito diverso hacia la tolerancia – “Pintar para mí es como desconectarme de la tierra y el tiempo ya no existe” (Emilia Faverio, 9 años, Puerto Varas. Cita pictórica de La viajera, de Camilo Mori) – Manos de mármol en posición de rezo. Fondo seco de la pila de mármol. Agua mineral en botella, vertida a espaldas de los creyentes – Vuelta a la carta número 9: Parra Nicanor. Lleva un poncho tejido y un jean. Sostiene un palo de madera coronado por una lámpara de farol: el cetro de un antiemperador, clavado en un campo yermo a mediodía. “y el viajero que mira para atrás / corre el serio peligro / de que su sombra no quiera seguirlo”, diría a los andantes – Huérfanos y Ahumada: Edificio Hotel Crillón. Hasta la década de los ´80. Hospedó a Eisenhower, a Gary Cooper, a Clark Gable, a Cantinflas, y a Camus – Chile: Poniente y oriente. Carencia de ancho. El sol como un ovillo atado a una larga escalera – “Los puntos cardinales son tres: el sur y el norte” (Huidobro) – Xavier no puede pronunciar Mapocho. Al río lo llama Chomapo, Pochoma, Popomacho. Le aqueja una dislexia involuntaria – La teletón es auspiciada por Don Francisco – En las plazas, los niños juegan con autitos. Ayer levantamos dos. Los encontramos volcados en la grama. Paula se echó sin querer sobre el accidente – Admirado Norberto J. Olivar: en la avenida Irarrázaval ya no estaba El Farallón. Sobre el paradero de Hesnor Rivera tampoco hay noticia – Paula abre puertas al paisaje, a la bruma rasante de Santiago, a la imagen espectral de la cordillera, al barandal que nos separa de Argentina. Respira el aire frágil de la mañana, mientras bebe a sorbos el café. Su imagen es un cuadro que no alcanzo a recordar –   

Ecuador, 6 al 16 de diciembre de 2016 –

QUITO –

Nunca se está arriba ni abajo. Las calles no se caminan, se trepan. Aquí todos somos alpinistas. Encorvarse es inevitable. El aire en los pulmones es escaso. Las quejas de los truenos son legibles – “Todos fumamos aquí el opio de la gran altura” (Michaux, Journal de voyage, enero de 1928) – Perras guía en el Parque Metropolitano. Troncos que pinchan el follaje de nubes. Recorrido sinuoso de laberinto. Las perras se zambullen en el lodo. Nos pasean muy cerca de una casa abandonada. Ropas olvidadas en cuerdas. Vieja fogata humedecida. Cenizas esparcidas de un libro ya ilegible –Guayasamín (1919-1999): cronista pictórico de las “crueldades e injusticias de una sociedad que discrimina a los pobres, a los indios, a los negros, a los débiles”. Con sus hijos creó su propia fundación y su propio museo en el que, entre otros, se exhiben los cuadros de “La edad de la ira”: Guerra Civil española, campos de concentración nazi, Hiroshima, Vietnam, torturas y genocidios en dictaduras de Chile, Argentina, Uruguay, etc. Para unos, un perfecto demagogo y ególatra. Para otros, una obra fecunda que trascenderá – Jonas y Guaytamba conversan en la escalinata de piedra. Mezclan el inglés y el español, pocas veces el alemán. Señalan el rosetón de la Catedral Metropolitana, pero hablan de otra cosa – “Es irresponsable viajar sin tomar notas, incluso vivir.” (Kafka, Catedral de Milán, septiembre de 1911) – Abrigarse, desabrigarse – En Quito no es que llueva todo el tiempo, es que se vive entre el origen de las lluvias – Mirador de la Catedral. Paula observa el monumento sobre la colina. “Es la Virgen de El Panecillo”, dice una voz que se cuela entre nosotros, “Es también un mirador. Y por esa zona controló Mama Lucha, mafiosa de los mercados, líder de los comerciantes. Un cáncer de estómago la destronó” – Quito: miradores que miran miradores – Empanada de viento: fritura metafísica, envoltorio del éter, oxígeno delicioso para los apunados –  Como en México, aquí los nombres propios son precedidos por su artículo: El Carlos, La Nancy. Del personaje no se sabe si infundirá confianza o temor. Ambas posibilidades intrigan – Venezolanos en estaciones de servicio. Llevando una bandeja de una barra a una mesa. Tecleando cajas en cadenas de supermercados. Perseguidos por la angustia provisional del desempleo, pero irónicos y alegres – Paula sentada sobre una roca. Un vasto precipicio a sus espaldas. Grandes trozos de ciudad ensombrecidos bajo nubes espesas. El teleférico parece ir de la noche baja a la mañana alta. Una mañana en el volcán pichincha, desde donde puede apreciarse otro volcán, el Cotopaxi, que en quechua significa “cuello de luna” –        

MOMPICHE –

Retirada del mar – Ramas secas desperdigadas de palmera. Perros arrastrándolas con el hocico, como cuerpos salvados de la asfixia – Peces muertos atravesados por el tenedor de los buitres – Boca del pez una vocal de una palabra interrumpida – La moto deja un surco infinito tras de sí. Recoge niños que han ido demasiado lejos. A gran velocidad, arrojan caracoles a los que saben volver solos – Buba sigue la moto hasta el pueblo, y luego no sabe volver – Paula trae a Buba de la cuerda. En su otra mano, la bolsa con los limones de la cena – Sobre el espejo horizontal de la tarde, una pata y un pie al frente, una pata y un pie al frente, la misma arena entre los dedos – Cómo se extiende la mancha trémula de sol – Cómo hay luz en el agujero del cangrejo – Cómo el hombre sigue el rastro del crepúsculo – Cómo el mar se eleva desde sus talones, levantando todo el peso del viento. Cómo nos empuja hacia escombros del último temblor – A Guaytamba le parece que la marea alcanzará su carpa. No le teme. Su lintera es el faro más potente entre el manglar y el Pacífico – Paula lee un libro de Kusch, que el viento trata de arrebatarle – Guaytamba lee el diario de Katherine Mansfield – Sentada cada una en un tronco, luchan para que el cabello no les tape los párrafos –  Costillas quebradas. Pulmón perforado. Jonas no recuerda la mitad de la Patagonia. Tras semanas en un hospital chileno, y tras meses en los miradores de Valparaíso, pensó dar por terminado su viaje. Pero continuó. Y durante una noche tranquila en el Atacama, en la más estricta soledad del desierto, piratas del asfalto se hicieron de un camión que pasaba por ahí, y también de la bicicleta afuera de la carpa, del bolso colgado a la bicicleta donde, entre otras cosas, se hallaba el diario de viaje anterior al accidente – Rasguño a las paredes de mangle. Impresión de que el mar no descansa – Café – Huevo frito – Plátano que envuelve queso y misterio: Bolón – La piña dividida nos salpica – La Tunda: mujer monstruo, ser mitológico del Pacífico, que a veces adopta la forma de un ser querido. Da de comer langostinos que vuelve dóciles a sus víctimas, que los “entunda”, y los pierde en los montes. Tiene un pie humano, y otro en forma de molinillo. Dicen que hace días atacó a una embarazada. También dicen que los perros la mantienen alejada, tal vez sea esa la razón por la que hay tantos en Mompiche – Buba se revuelca en la arena mojada. En el denso oleaje de la noche, brilla como un lobo de plancton.

***

Ricardo Montiel (Maracaibo, Venezuela, 1982). Colaboró para medios impresos y digitales de Costa Rica (Revista Gente Tuanis), Venezuela (Movimiento poético de Maracaibo, Las malas juntas, Digo.Palabra.txt, Prodavinci), España-Francia (Triadae Magazine), Argentina (Revista Otra parte, Revista UR Arquitectura, Periódico de distribución gratuita Notifíquese) y México (Carruaje de pájaros). Publicó el libro de poesía Ciudad blanca sobre fondo blanco (Ediciones del Movimiento, 2015) y junto a autores de distintas partes del mundo el libro de relatos y ensayos La revolución peatonal (Editorial El caminante, 2015). Obtuvo el Tercer lugar en el género poesía del Concurso internacional de poesía y narrativa “Roberto Arlt” 2015. Actualmente reside en Buenos Aires, Argentina. Más del autor en: paisessinnombre.blogspot.com

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