Fragmento de «Pasear lunático» (2018) de Jairo Rojas Rojas (Venezuela, 1980) ~

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Jairo Rojas Rojas | Fotografía por Michelle de la Rosa Lewis

Jairo Rojas Rojas (Mérida, Venezuela, 1980) Licenciado en Historia del Arte por la Universidad de los Andes. Ha publicado los libros de poesía La Rendija de la puerta (2012), La O azul (2013), Los plegamientos del agua (2014) y Pasear lunático (2018) y ha sido galardonado con los premios: IV Bienal de Literatura Ramón Palomares (2011), III Concurso Nacional de Poesía de Venezuela (2012), XIX Bienal Literaria José Antonio Ramos Sucre (2013) y la XX edición del premio de poesía Fernando Paz Castillo (2014). Parte de su trabajo ha sido incluido en las antologías: “#Nodos”. España: Next door Publisher, 2017.  “Del caos a la intensidad. Vigencia del poema en prosa en Sudamérica”. Perú: Hijos de la lluvia editorial, 2016.

~

(…)

gracias por recoger mi nombre y guardarlo en tu aliento

usted sabe:

ya habíamos muerto

ya éramos milenarios

usted sabe:

el alma que se hizo candela en la línea del horizonte

encantando el agua, el vino, las sílabas

con suficiente piel para bendecir

con lluvia /

 

recuerdo que tenía corazón

para la plegaria frente a la ola brava, en los caminos a la cima,

para la laguna primera, la magia, un corazón nomás

para toda la gente de mi pecho y no concluía la sed,

quiero agradecer que me dieras de beber

la sangre del padre y la madre

para ablandar mi lenguaje /

 

nosotros: religados

hibernando, demorados siempre así,

 

recuerdo dormir junto a la dama que regresa a mirar la misma ruina

a un paso del cielo partido

ciudad andina justo donde bendice el sol, con nardo palo santo

de la tarde

lloviendo sobre los ojos dolidos ante tanta luz

sin ánimo

desde ahí empecé a hablar con Marosa

la Sabina y Raimundo Rojas

buscando lo que sé

a reconciliarme con el agua que no se jacta

de tener todas las estrellas con sangre en sus venas

sedientas de baile;

 

yo sabía que no era un sueño hoy

 

porque es la historia que cargo cada vez que abro la mano

buscando compañía

 

poco a poco empiezo a sentir mi cuerpo:

las manos titilan luz, el pecho que fustiga

la penumbra con sus mares, el iris del tercer ojo

enganchado al origen

de este cuerpo que flota   cuerpo para hundirse

lleno de letras los huesos poderosos, la lengua amanecida

por venganza,

la oreja llena de olas desmedidas, la entrepierna enjoyada

de luces salvajes,

 

y un puñado de tierra del camposanto en el ombligo,

 

este cuerpo de niño que crece pasando planetas,

cuerpo de bestia pues

que se asoma para no pensarlo demasiado

 

qué poca atención al cuerpo masticado

y su relación con la luz,

 

porque me cuesta ver lo obvio

 

ahora encantado estoy

con el milagro y el misterio;

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