Hay alguien en el espejo que parece río, por Pablo Robles Gastélum

Cheyenne

Cheyenne

De repente te quiebras, y las teclas graves del piano hacen tanto eco como un helicóptero atrapado en una cueva. Creer que deseamos algo es en cierto sentido un eufemismo para decir que tenemos hambre y miedo, ganas de sacarlo todo.  Lo último que uno debe de propiciar es la acumulación de pequeños deseos que pretenden ser planes de vida. Quiero dormir y soñar algo extraordinario pero me duele la espalda y apenas he cambiado una vez de posición en la cama. Cambiar de colchón pero no de ideas porque todo está dicho hasta que se olvida y se vuelve a inventar. Dos o tres veces al año la vida se empieza a repetir y entonces todos nuestros planes terminan por parecerse a algo que ya conocíamos, y a todo esto ¿existes tú o tu cuerpo? Los números, los conjuntos y el amor son algunos ejemplos de entidades que clasificamos como abstractas, mientras que el planeta Venus, este árbol y aquella persona que te ha roto el corazón se dicen concretas. Es curioso, pero todavía nadie sabe con seguridad cuándo una entidad es abstracta y cuándo concreta, la gente dice que para eso está la intuición. Además, tampoco existe acuerdo sobre si las entidades abstractas siquiera existen, y en caso de que existan, sobre cuáles existen. Pero estoy seguro de que tú sí existes. A veces te imagino atrapada en un mensaje de texto que no se pudo enviar pero que esconde una verdad tan grande que sumergiría en una profunda depresión a cualquier filósofo comprometido. En la escuela me enseñaron que no todo lo que se puede moldear es necesariamente una representación del mundo y sus ideas, y ahora cada vez que tengo un problema quisiera aplastarlo como una bolita de plastilina. El lenguaje disfraza el pensamiento y el pensamiento se resiste a participar en esta fiesta de disfraces. Un nombre está en un lugar de una cosa, otro en lugar de otra y entre sí están unidos como cuerdas vocales que pronuncian tu nombre suavemente. Tu nombre también es un disfraz que asusta a cualquier neologismo.  Es cierto, de repente hay pájaros grises en las ventanas que cantan cada vez que llueve en la ciudad y eso es suficiente para desanimarme. Por ejemplo hoy entré al supermercado dispuesto a comprar algo verdaderamente trascendente y salí con una botella de vino que estaba demasiado barata como para que no se comprase sola. Explícame por qué crees que el borde del universo está en tu ombligo. Explícame por qué siempre compro botellas de vino cuando llueve. Aun no lo sabes pero te pareces al sol cuando te acabas de bañar y mira hacia abajo ¿hace cuánto no sentías tus pies sobre el césped? La vida es un aviso inoportuno, tú un pajarito mensajero.

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Pablo Robles Gastélum (1992) Nació en Culiacán, Sinaloa. Publicó el poemario ‘amarillo’ (2014). Colabora ocasionalmente en revistas electrónicas e impresas con poemas y traducciones. Actualmente vive en la Ciudad de México y estudia Derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México.

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