Un poema de Martín Rangel (México, 1994)

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Strautniekas

 

 

Lanzo este poema

como en conjuro marfil de un terremoto,

porque si algo he aprendido con los años

es que a veces el derrumbe es necesario.

 

Nunca pude ver a Dios,

pero escuché su sombra murmurar en mi ventana.

Lo escuché llamarme hijo y no dudé

en responderle: padre,

¿dónde estuviste todo el tiempo?

 

Él me llamó hijo y continuó:

aférrate a la espina,

conoce, arranca y aferraste a la espina.

No tengas miedo de la sangre.

 

Yo repliqué: padre,

no es al dolor que temo,

y él me llamó hijo y enseguida:

habita al dolor como él a ti.

 

Yo lo llamé padre y,

cuando abrí las cortinas,

afuera ya nada más la noche.

Es al poema, padre, que temo.

Al derrumbe seguro de ser hombre,

de ser sólo un hombre y derrumbarme.

 

=

ssssMartín Rangel (Pachuca, México, 1994) es poeta y traductor. Autor de los libros ROJO (2013), El rugido leve (Las canciones de Ryan Karazija) (CECULTAH / CONACULTA, 2015) y emoji de algo muerto (Malos Pasos, 2015). Ha traducido, entre otros, a poetas como Mira Gonzalez y Vlad Pojoga. Escribe la columna semanal Fosa Común en el diario Milenio Hidalgo. Trabajo suyo fue incluido en la antología Los reyes subterráneos: Veinte poetas jóvenes de México (La Bella Varsovia, 2015). Mantiene el proyecto de experimentación sonora musical y post-lingüística R V N G L (https://soundcloud.com/rvngl) bajo el cual está próximo a lanzar el EP ‘c i t r a 5 0’ (Malos Pasos Récords, 2015). Dirige revistatn.com.

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