Cuatro poemas de Raúl Zurita (Santiago de Chile, 1950)

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Raúl Zurita (Santiago de Chile, 10 de enero de 1950) Ha publicado los libros Purgatorio, Anteparaíso, Canto a su amor desaparecido, INRI, Los países muertos, El día más blanco,entre otros. Es uno de los poetas más importantes de Chile y ha obtenido los premios Pablo Neruda (1988), Premio Pericles de Oro (1994), Premio Nacional de Literatura (2000), Premio José Lezama Lima,  Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda (2016), entre otros premios importantes. Libros y varios de sus poemas han sido traducidos al inglés, alemán, francés, chino, italiano y ruso.

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Entonces se abrió el mar frente a Chile.

Éx. 14: 22

Como dos sentimientos que se separan, límpido,
mostrándole al cielo sus abismos.

        Éx. 15: 4

Se separaron así las encabritadas aguas, uno
frente al otro se alzaron los muros de las
olas y entramos entonces por el paso del mar.
Y las olas no nos cubrían.

Éx. 15: 8

[De Los países muertos]

***

TUS PATRIAS ENTONCES LA DESGRACIA

Perú, Uruguay y las patrias
del amor mío y desaparecido

Entonces se vio el Pacífico abrirse mientras los Andes
giraban alzándose entre esos muros de agua y eran
como galpones llenos de cruces sus montañas   allí
donde los países yacen y sus pedazos se amontonan en
el medio del paso del mar    encostrados    subiendo

Entonces    poco a poco    como montañas yermas
que hablaran    se escuchó el canto de amor
desaparecido de los países

Unos encima de otros    amontonados    cuando
los Andes giraron cruzándose con las playas y
fueron ellos los encostrados muros del mar

Donde los cielos humanos se rompen tocándose
las desgarradas carnes    todavía temblorosos
gritando que hasta los mismos gritos ruegan y es
de cemento el cielo sudamericano

Cuando el abismo del océano mostró la vertical de los
Andes cruzada con la horizontal de las playas y la
cruz del amor muerto iluminó nuestras caras muertas
en el abismo de las aguas    El amor muerto iluminó el
fondo de las rajadas aguas y eran de costra y sangre
nuestros restos mirando las patrias de estas desgracias

[De Los países muertos]

***

Ay amor, quebrados caímos y en la caída
lloré mirándote. Fue golpe tras golpe, pero
los últimos ya no eran necesarios.
Apenas un poco nos arrastramos entre
los cuerpos caídos para quedar juntos,
para quedar uno al lado del otro. No
es duro ni la soledad, nada ha sucedido
y mi sueño se levanta y cae como
siempre. Como los días. Como la noche.
Todo mi amor está aquí y se ha quedado:

– Pegado a las rocas, al mar y a las montañas.
– Pegado, pegado, a las rocas al mar y a las montañas
– Recorrí muchas partes.
– Mis amigos sollozaban dentro de los viejos galpones de concreto.
– Los muchachos aullaban.
– Vamos, hemos llegado donde nos decían -le grité a mi lindo chico.
– Goteando de la cara me acompañaban los Sres.
– Pero a nadie encontré para decirle “buenos días”, sólo unos brujos con
– máuser ordenándome una bien sangrienta.
– Yo les dije -están locos, ellos dijeron -no lo creas.
– Sólo las cruces se veían y los viejos galpones cubiertos de algo.
– De un bayonetazo me cercenaron el hombro y sentí mi brazo al caer al
– pasto.
– Y luego con él golpearon a mis amigos.
– Siguieron y siguieron, pero cuando les empezaron a dar a mis más cerca-
– nos corrí al urinario a vomitar.
– Inmensas praderas se formaban en cada una de las arcadas, las nubes
– rompiendo el cielo y los cerros acercándose.
– Cómo te llamas y qué haces me preguntaron.
– Mira tiene un buen cul. Cómo te llamas buen culo bastarda chica, me
– preguntaron.
– Pero mi amor ha quedado pegado a las rocas, al mar y a las montañas.
– Pero mi amor te digo, ha quedado adherido a las rocas, a mar y a las
– montañas. – Ellas no conocen los malditos galpones de concreto.
– Ellas son. Yo vengo con mis amigos sollozando.
– Yo vengo de muchos lugares.
– Yo vengo llorando. Fumo y pongo con los chicos.
– Es bueno para ver colores.
– Pero nos están cavando frente a las puertas.
– Pero todo será nuevo, te digo,
– oh sí lindo pende.
– Claro -dijo el guardia, hay que arrancar el cáncer de raíz,
– oh sí, oh sí.
– El hombro cortado me sangraba y era el olor raro la sangre.
– Dando vuelta se ven los dos enormes galpones.
– Marcas de T.N.T., guardias y gruesas alambradas cubren sus vidrios rotos.
– Pero a nosotros nunca nos hallarán porque nuestro amor está pegado a
– las rocas al mar y a las montañas.
– Pegado, pegado a las rocas, al mar y las montañas.
– Pegado, pegado a las rocas, al mar y las montañas.
– Murió mi chica, murió mi chico, desaparecieron todos.

Desiertos de amor.

[Fragmento de  Canto a su amor desaparecido]

***

LAS PLAYAS DE CHILE 111

Veánlas mecidas bajo el viento:
Chile entero resurgía como una
línea de pasto en el horizonte

i. Chile entero resurgía como una línea de pasto por
    el horizonte

ii. Por eso las playas parecían mecerse como espigas
     frente a ellos    lejanas     esparciéndose en el aire

iii. En que ni sus sueños supieron del resurgir de toda
      la patria donde nosotros somos apenas una línea de
      pasto meciéndose en el horizonte como espejismos
      ante Usted por estos aires besando la costa que
      Chile entero esparció iluminada bajo el viento

[De Anteparaíso]

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