Tres poemas de «Notas y apuntes al margen de un texto de despedida», por Josué Pineda (México, 1992)

Advertencia

Este manuscrito lleva las letras de tu nombre entero,
la cuenta precisa de tus dientes todos y de su gracia
de tatuaje temporal sobre la piel,
canciones en idiomas imposibles,
luces anteriores al alba, luces de tarde y mediodía,
luces de soles pequeños y luces de soles distantes,
luces de noche, eructos de guitarras confundidas,
rostros vistos y olvidados,
horas de más de sesenta minutos de vida,
horas-besos, horas-silencios, senderos trazados.
Este manuscrito es para ti.

***

Ligera disertación sobre la ausencia [nota 1 al pie de página]

Ser o estar, that’s the question.
Eres donde te pronuncio; donde mi lengua te invoca;
donde osas —allá tú— no aparecerte.
Estás —allá yo— donde no te apetece,
haciendo —no sé— lo que disgustas.
No eres una ni otra al mismo tiempo.
Fuiste. Fuimos. No seremos. 

***

[nota 5 al pie de página]

Para engañarme, para hacer como que no sé nada,
para olvidarme del origen de las cosas,
para poder aparentar locura
me he inventado historias fantásticas como sacadas de cuentos.
Y entonces ya no soy el niño que jugó contigo.
Soy el hombre que no te conoció,
que salta de un cuento a otro rescatando damiselas en peligro,
matando dragones, conduciendo naves espaciales;
aquel que deja un amor en cada puerto y que nada lo conmueve,
acaso la esperanza de la muerte en una aventura nueva. 

Para ello digo que la mordida en mi hombro nació no de la ira enternecida de tu mordida pareja,
sino de un mal azar que le dio a un cocodrilo
presteza para tomar de mi hombro una merienda frugal,
arrebatada por una gracia que debió no ser divina,
porque los hombres salvajes cuchillo-en-mano
no se fían de las dádivas de dios:
creen en sus piernas y en sus ojos
y no dicen nada.

O como la vez que me hicieron prisionero
en la ciudad belga de Brujas:
mi ojo derecho no dejó su luz puesta en tus ojos.

Has de acordarte de las veces que no decía nada por la calle y sólo caminaba de tu mano sin decir palabra.
Pensarías: ya está de nuevo en la Luna:
nunca supiste que fui parte de la tripulación que patinó
sobre los anillos de Saturno en cuatro ruedas,
como esas meseras que tanto miraba cuando comíamos en los merenderos norteamericanos de los sesenta —nos gustaba uno de Coyoacán y éramos felices—.

 

***

Josué Pineda (Ciudad de México, 1992). Escribe poesía y filosofía económica. Estudió Economía en la Universidad Nacional Autónoma de México, donde actualmente se desempeña como profesor adjunto en las áreas de Teoría Económica y Economía Política.

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