Mi madre es mi país, por Marjiatta Gottopo (Caracas, 1972)

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Mi madre es mi país

“Quien no quiere a su patria no quiere a su madre”
(camiseta de Rene de Calle 13)

Es mi madre
Es mi país
y aunque parezca una herejía,
a veces
la detesto.
La gente ama a su madre, los felicito.
Sus madres los aman a ellos, los felicito aún más.
Los libros de autoayuda lo recomiendan
El Bushido
La Biblia
todo el mundo.

Sin embargo, he tratado de evitarlo
no es rencor
ni es falta de perdón
detestar
es querer
pero muy lejos.

Mi madre es mi país  por eso la dejé por trece años pretendiendo que sería eterno:

luego la economía sagrada
se vio satisfecha por su década en el desierto
luego el sonido del reloj incendió las posibilidades de la historia
luego las posibilidades de la historia fagocitaron la sapiencia del destierro

Luego el tiempo circular
Y la profecía de cada noche de insomnio
Y el lugar común:

“todas las madres quieren a sus hijos”

¿también la chica del bebé sobre la moto y sin el casco?
pregúntale, ella te dirá que quiere por lo menos diez

me volvieron a lanzar al cuarto antártico de mi adolescencia.

Luego no veamos aquí
no veamos adentro

luego no hablemos de cosas íntimas
luego, echémosle la culpa de todo a ese pasado
luego: tú nunca puedes olvidarlo.

Veamos muy lejos:
luego olvidemos la sangre y las traiciones
luego fabriquemos mentiras en nuestra ruinas circulares
y juguemos a compartir el pan
y juguemos a que las oraciones nos hicieron efecto.

Y empezaron las grandes palabras a cruzar el océano
y la memoria es una integrista y fanática poco fiable
y volví a intentar ser alguien en sus sueños radicales.

Y de nuevo  contradicciones que rozaban el cinismo o la esquizofrenia
de nuevo las palabras dichas y las acciones contrarias
de nuevo la creencia en cualquier cosa que descalificara los hechos
de nuevo preferir soñar con la paja del ojo distante
porque la viga de la discordia te aplastó el sentido crítico.

Mi madre es mi país, no intentes razonar con ella
sus argumentos serán tan flexibles, relativos y mágico religiosos
que no habrá manera de llegar a conclusiones sobre nada.

Mi madre es como mi país, todo los días cree que llegó al nirvana
o encontró la paz o está realizada.

Es amante de la automotivación aunque después se deprima hipocondriacamente.

Mi madre es como mi país, todo el día tiene el televisor prendido:
puede hablar de cine, de cocina, de religión o de cualquier  cosa con el único requisito de demostrar que sabe más que tú
que grita más que tú
y si eso no funciona que es más vieja que tú
y si eso aún no funciona
que es más sabia que tú
o que ella ya
(esta vez sí)
se dio cuenta.

Y si eso no funciona:
Entonces “Ésta en mi casa
y si no te gusta te me vas”.
(eso porque ya no puede pegarme)

Mi madre es mi país y a veces me horroriza pensar que me le parezco tanto.

MI madre es mi país y estas ganas eternas de haber sido adoptada

mi madre es pájaros hermosos y frutas expresionistas  y cielos de un color que nunca agradeceré suficiente
y la belleza de mi infancia
y las fogatas
y el dolor que me obligó a decir estas palabras.

Mi madre es mi país y ella que adora a Chávez adoraba a Irene Sáez.

Mi madre es mi país y me duele verla así,
es la mía
y la de gente como yo
a los que nos contó  historias de trashumantes
o guerrilleros
y nos enseñó oraciones secretas que podían invocar a las lluvias
o desatar las siete plagas.

Mi madre es mi país y tiene por igual guacamayas y zamuros
y crueldades y bellezas inversamente proporcionales

Y una estatua que posa desnuda sobre una danta
y el sonido de disparos
musicalizando
historias muy  breves
que matan o mueren
en hospitales infectos.

Mi madre es mi país
y tiene miedo sino te está amenazando
y cierra con doble llave la puerta de la reja del pasillo y la puerta de la casa y la puerta de su cuarto
y reza
y cree en todos y cada uno de los dioses posibles
y tiene actrices de tv muertas flotando en algún lago.

Mi madre es mi país
por eso la dejé convencerme de nuevo…

hasta que el sonido de los drones con los que me seguía a la cocina
hasta que las captahuellas, los ojos y las botas marchando sobre mi cama

hasta que las expropiaciones
de mi cuarto y de mis cosas
hasta que los miles de exilios con los que salpicó mi infancia
me dijeron
que no podía seguir celebrando el día de las madres
porque apátrida me parecía
un insulto razonable.

 

***

Marjiatta Gottopo (Caracas, 1972). Estudio letras en la UCV. Sus poemas han sido editados en numerosas antologías de poesía española(Feroces: Radicales, marginales y heterodoxos en La última poesía española. Ed DVD. Barcelona, 1998;  Mujeres de Carne y Verso, Editorial La esfera de El Mundo. Madrid, 2002 etc.) Ha publicado la novela “Cada Minuciosa Noche de insomnio” Editorial Baile del Sol. Tenerife 2009) y el poemario Pájaro con Tirachinas al Fondo. Imprentas Nacionales. Caracas.2011). Ha participado en la exposición Helicoides posibles (Centro cultural Chacao 2014) También algunos de sus poemas pueden encontrarse en Inspirulina o el Blog de Emma Gunst. Su libro Psicotrópicos aparecerá próximamente en la editorial Amagord ediciones (Madrid).

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