Cinco poemas de Mariana Ramírez (Venezuela, 1989)

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Marie Bortolotto

1

Los colores están de más  cuando se quiere dejar que la nada pueble los espacios                       Basta una figura que converse sola en la nulidad de su fondo     que se lance a la personificación de los sentidos bajo el filo de una navaja            que el hombre diga cosa   y mantenga sus pies descalzos                         y sea una silla en al acto de gritar su forma     

Basta pararse sobre la línea que esté más al fondo   y dejar   cuesta arriba     la teoría de la imagen

***

2

                                                        Vamos encontrándonos entre constelaciones de sábanas             Los dos     de espaldas    matando los minutos de una mañana diluida                      

Nos vamos pareciendo a una terrible enfermedad         a Los fusilamientos del 3 de marzo    en la intimidad inviolable del baño        donde vamos a ocultarnos para llorar un poco    después de haber discutido del futuro y lo poco prometedor que se nos hace      Lo poco que podemos hablar   porque también se van agotando las palabras     y sólo queda mirar el taburete   o los libros    esperando su dosis de exterminio

***

3

Olvidemos por un día que se ha caído la verja azul de los canarios  Intentemos un hallazgo como en aquel viaje improvisado por los médanos donde encontramos lagunas para mojarnos los pies        imaginemos una fuga bajo la mirada de una constelación sin nombre                           

Salgamos de esta casa sin pies ni cabeza       y volvamos a la plaza   llena de piedras de aquel día         mirándonos a los ojos

***

4

El instante de quien espera bajo una luz cansada y dura       ha de ser como el cuarto de santa Irene en un cuadro de de La Tour            ha de ser como el torso ardiente y muerto de san Sebastián

Todo espera que algo caiga     incluso después de que en la cama alguien sonría         porque la madrugada no quiere darnos el descanso               y san Sebastián yace sin sangre sobre la mesa   dejando que corra lejos el éxtasis de la primera manzana mordida         Entonces quien espera ante la llama de una puerta      recoge los restos de una fe muda

***

5

Después del almuerzo comienzan a llegar las mariposas   ríen como hojas que caen en la lluvia         Mirar el techo en silencio es ahora una costumbre que intenta hacerle sombra a las sillas   porque se van minando nuestras paredes  y de espaldas partimos         de espaldas nos vamos tejiendo un espacio vacío      con relojes viejos

***

Mariana Ramírez (Venezuela, 1989). Licenciada en Letras, dibujante e ilustradora aficionada. Cursó varios semestres de Diseño en la Facultad de Arquitectura y Diseño Gráfico. Obtuvo el tercer lugar en la categoría ensayo en el concurso La Grapa Literaria convocado por la Escuela de Letras y la Secretaría de Cultura de LUZ (2010). Publicó un ensayo sobre la metáfora surrealista en la Revista Hispanoamericana de Literatura del Instituto de Investigaciones Literarias y Lingüísticas de La Universidad del Zulia (2014).

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