Poemas de Andrea Rojas (Ecuador, 1993) ~

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Ammiki

Perros púrpuras con lagañas

“(..) de vez en cuando sueño con polvo, armas,  riquezas y jóvenes héroes, siempre  en el mismo sitio, la orilla del mar, huele a sangre y a hombres y el rey de reyes echa su vida y la de su gente por mí, por mi belleza y mi gracia. Cuando despierto está mi padre a mi lado, me acaricia y me dice ya todo ha terminado, hija mía, duerme, ya todo ha terminado”

Adaptación de La Ilíada, audio.

Debí haber salido solo con vos,

soy la voz de Criseida luego del rapto,

[[quiero el caos/el caos como un soldado de plástico que sobrevive a las mordidas de un niño que no es siniestro, pero, para descubrir mata/quiero el caos como un algo que sobrevive, me deseo el caos sobre todas las cosas/  más allá de las deidades, Bob esponja y Godzilla/ el caos más allá de los hombres/ me deseo el caos como alguien que ríe y no reza, pero ama]]

Debiste llegar antes, entonces no hubiese dispuesto  los labios

más cerca de la mejilla que de la boca

sucede que soy una bola de lana verde oscuro

-me finjo un bosque espeso

                                (pero vos no)

                                 
  VOS, ERES REAL

me obligas a recordarte ante las ciudades incendiadas de los otros.

Me reconozco a punto de romperme

 rosada y de tiza,

encajada en los dedos de un animal

que trata de asirme

 -brillante pero torpe-

// él, no entiende que en el territorio de mi cuerpo

no hay jurisdicción que no lleve mi nombre,

que soy inasible, que me toma la mano y me vuelve una cosa triste,

no me cree que me parezco a los ríos,  que mi tacto de agua se detiene solo para acariciar las rocas

que fluyo siempre hacia abajo,

que me hicieron porque no había otra cosa mejor que hacer, 

que  me parieron púrpura y mestiza y para que me endure,

 me dejaron llorando.

 

Abro la boca a mitad de la plaza, 

desempleada y con hambre

mis caderas se mueven hacia al caos

elijo: ser pequeña para ser océanica

vos, me miras con toda tu cara

 

él, deja sus manos en mi cuerpo pero me mira de lejos

[[no comprendemos nada que no sea dado en nuestro lenguaje]]

nos adoramos como el misterio de Los amantes de Magritte

como las cosas que no se alcanzan

pero se cuida que no caigan.

Te hubiese enseñado a escuchar

desde el tejado con un hueco en el cielo raso

o desde la lluvia haciendo boca de pececito mientras cerramos los ojos

te hubiese hablado de Bob Esponja, bajo la catedral

con los perros mojados y las alarmas de la policía incendiándonos en rojo

te hubiese hablado de lo mucho que me gusta el ají

de lo mucho que te gustan los tamales fríos.

 

Te hubiese elegido a vos,  

hermoso y tibio  

envuelto en el mismo abrigo negro

la misma camisa de botones enfilados en procesión hasta el cuello

te hubiese hablado de Bob esponja otra vez,

de las manchas de sangre en el piso –mariposas rojas –

que NO perseguiremos corriendo.

Te hubiese elegido a vos,

                                                       perro mestizo,

Pero lo elijo a él

lo adoro 

y le doy lengüetazos con la misma urgencia de los perros

antes de ser muertos.

 *** 

Andrea Rojas Vásquez (Loja, Ecuador, 1993). No estudia ninguna carrera a fin a las letras. No puede hablar sin decir: mierda, mejor escribe.

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