Tres poemas del libro «Prosario para leer desde el exilio» de Gabriel García Urrutia (Maracaibo, 1991) ~

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Ya no vives el barrio que vives
Dejó de ser tu barrio al ocaso de la elección
Ganó de nuevo el milico con sus milicos
El barrio se te hizo exilio y el vecino enemigo
Cada vez que cierras la puerta No estás.

31 de mayo en el sur

La ciudad no se detiene. El tráfico no se detiene. El Gobierno no se detiene. El frío no se detiene. El día no se detiene. Mi hijo no se detiene. Neimarú no se detiene. Los ciudadanos no se detienen. Las alcabalas no me detienen y me dan la mano, ni los ancianos ni los perros. El pucho no me da un abrazo, ni el vino barato ni la cerveza. El árbol que ya no tiene ojos no me canta las mañanitas, ni la vecina me trae la torta. Mamá ya no se viste de payasa. No hay edificio de fiesta. No hay tequeños ni bolitas de carne. Tengo un 31 de mayo en el sur clavado en el pecho.

***

Me queda la calma de acá
Se quedó en la patria la agonía
Chau tierra inmóvil
Tierra frágil
Quebrantada.

Buenos días Las mañanas de Buenos Aires son así, al menos las mañanas de finales de otoño cuando el invierno se prepara y la nostalgia cae sobre los rostros. Cada uno de los doce grados que hace afuera le va inyectando dosis de ventisca porteña a mi cuerpo que es trópico y verano. Por estos primeros días de semana en las mañanas porteñas, uno se topa con caras que añoran las cenizas del domingo que ya no es más y le guardan adioses al fernet a medio terminar que dejaron sobre la despensa. Así son las primeras horas de los primeros días de semana en Buenos Aires, así son al menos los días de principio de invierno, nos volvemos todos barcos que danzan en las aguas de la capital y entablamos relación con los semáforos y los puchos van cayendo sincronizados.

***

¿Cuánto asfalto quedó en mi suela?
El caucho caliente y el humo no lavaron mi cara
Yo me fui y ellos se quedaron
Los de más de 10 años
Los de las bombas y los augurios.

Esta ciudad que es nosotros
Esta ciudad que es asfalto y gente. Esta ciudad es todas las ciudades que nos aguardan, que nos pertenecen. Esta ciudad que es capital de un país al que no pertenezco, pero todas las mañanas nos pertenecemos ínfimos, íntimos, condenados. Tengo mis manos sobre el suelo o sobre el techo de mi cuarto porque giro en la cama mientras despido la lucidez y allá afuera sigue sonando la ciudad, con sus sirenas y sus borrachos, con su perro que no ladra y el cartonero carreteando. Vivo aquí en la ciudad de ellos, porque en la mía me hicieron extranjero.

***

Gabriel García Urrutia (Maracaibo, 1991). Periodista, ensayista y poeta. Ganador del Primer Lugar de Poesía Interuniversitario de la Universidad Católica Cecilio Acosta de Maracaibo con el poema “El Problema”. Ganador del Tercer Lugar del Premio Digital de Narrativa Breve “La Torre”; y ganador de una Mención honorífica por el ensayo “La Venezuela Soñada” en el Concurso Nacional  “Pensando en Venezuela”. Autor de Prosario para leer desde el exilio (Ed. Negro Sobre Blanco, 2016), Neimarú (Versión electrónica – Independiente, 2015). Poemas para el exilio (Versión electrónica – Independiente, 2015). Lo Breve  (Ediciones del movimiento, Maracaibo, Venezuela, 2016). Río que fluye, antología (Ed. Octavo pecado, Argentina, 2015). Maresía, antología (Dunken, Argentina, 2015).

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