Cuatro poemas de Francisco Catalano (Caracas, 1986) ~

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Francisco Catalano / Foto por Camilo Maldonado

*

Del «Libro 0» (2010)

1.

Aparece
como sudor del pavimento
el humo emanando de los cuerpos:

–el universo me hace gestos
bañados de un sol incandescente y meridiano–

el vapor colma los espacios olvidados

                                      y los espacios de la muerte

mientras el día y la noche
pasan como dos rápidos titanes
corriendo en círculos ciclónicos
que cubren hasta el inconsciente de los árboles
y toda la mística que los circunda

                                             hasta el final

donde ya todo es precipicio
donde las cataratas de la pérdida roban todo
del dominio maternal del universo procreante

                                                                       y de pronto

esa blanca calma estática
la calle enmudeciendo tras mi espalda
la armonía absoluta de la luz

                                                                   y todos sus nuevos
                                                                   círculos cromáticos

el flujo de la naturaleza total
bombeando materia
arrojando viscosidad caliente
por las arterias del planeta
que desembocan en el hombre
hasta por fin darle vuelta y convertirlo
en una perpetua y larga línea
que traspase los registros de la muerte

(a Maximiliano Fraguas)

Del «Libro 3» (2016)

Apoyé mi mano a un hueco
y el hueco me sostuvo:
no hay nada más duro que un vacío

yo no intentaba llenar nada
ni expandir la nada que ya había
mucho menos conquistar o barajar
una ausencia antologable

yo sólo me apoyaba, tan así
que aun palpita en mi palma lo inasible
como el ruido de un río que no veo

ahora todo lo que toco es vacío,
la piel de mi mano es la del hueco
y ya no tomo lo que tomo de las cosas
sino lo que no tomo, sus espaldas

¿será la espalda de la espalda este poema?

Hay huecos, hay hoyos y hay ausencias.
y ninguno es igual a ninguno,
aunque los palpe casi igual nuestra ceguera

a los huecos los vemos,
a los hoyos ya no los vemos
y a las ausencias las vemos
si están viéndonos cruelmente.

ninguno resta a ninguno
aunque todos parezcan sumarse
en el más ciego signo menos,
y ninguno tampoco suma a ninguno
aunque todos parezcan restarse
en ese implacable signo más,
que más nos ha faltado.

Todos los silencios son distintos
y no pueden sumarse ni restarse
y no caben uno en otro
porque nada escucha a nada
y todo le habla a todo

A Chris

Inédito

Caracas

Caracas mi Caracas: Caracas nuclear: Caracas punto desbordando un valle a un kilómetro del agua: Caracas célula: Caracas sopa de letras de esquinas deslenguadas: Caracas burbuja: Caracas explosiones de oxígeno: Caracas aldea: Caracas de mi palabra peatonal: Caracas sofocada y sofocante: Caracas… y un cielo de puntos suspensivos: Caracas poniente en la Fajardo amparando soledades ahumadas al 20%: Caracas furiosas Cotas aladas: Caracas papel milimetrado de mongólico ahuecado a tiros: Caracas del lord Motorizado: Pontificia Caracas de entierro e’ malandro y policía: Caracas niña esquizofrénica con menstrua psíquica y una hojilla en la mano: Caracas madre Lionza sacrificando su pelvis hacia el cielo: Caracas “toque y vaya”: Caracas PedagógicoJachico Distrito: Caracas de emigrantes sin turistas: Caracas y padres del interior: Caracas y abuelos europeos: Caracas infancia del timbo al tambo: Caracas 462-0886: Caracas el Cuadrito de San Juan: Caracas, torre C, piso 8, apto. 84: Caracas Valle de balas: Caracas Rotten Town: Caracas Ultrafunk: Caracas Sentimiento Muerto: Caracas Zapato 3: Caracas Desorden Público: Caracas Greenwich Pub: Caracas La Belle Époque: Caracas El Maní es Así: Caracas monte cúbico a la potencia y a la potencia: plastificada Caracas de “Caracas, Caracas… cómo me gusta esa ciudad”: Caracas selva de bestias que repiten y repiten “lo demás es monte y culebra”: Caracas de “Vamos, Vamos, Caracas / Regálame otra estrella”: Caracas ola-Ávila amurallándonos como un tótem-brújula: Caracas guacamaya tragaluz: Caracas infinita luz paleolítica: Caracas de zamuros arcángeles: Caracas poemas gordos y volátiles de esmog: Caracas uno más uno igual uno y siempre uno: Caracas Cromosaturación: Caracas Bola de Soto: Caracas mural chimbo de Bolívar llorando en El Paraíso: Caracas ultra de los cincuenta: Caracas ultra de los dos mil: prometida Caracas ambidiestra que aún sueño: Caracas olla de presión superpoblada: Caracas de mis nativos anticaraqueños tan adictos a Caracas: Caracas sin centro, pero adentro: Caracas Cabrujas: Meneses: Grupo Tráfico: El Techo de la Ballena: República del Este: Caracas de techos rojos, hoy inconcebible: mítica Caracas de Leones, con melena invicta: Caracas de espíritus caciques, aún señores del valle: cabeza de un país acéfalo: accidente urbanístico legalizado: palimpsesto de naufragios que borras y escribes y reescribes todos tus nombres: coño: que en tu valle me sepulten y que sobre mí planten un gran Araguaney.

~

+Leer: Entrevista a Francisco Catalano

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