Cuatro poemas de «Mariposidades» de Daniel López Romo (México, 1993) ~

34406986a364b3b67a3f6763293a255b

Imagen obtenida aquí

No tuviste que hacerlo

Trabajar a marchas forzadas
en la costa sur de México
por haber sido enlistado
en una fila de cuarenta más uno
apareciendo en las columnas
de los pasquines de escándalo
hecho la imaginación de otro
con la cabeza engrandecida
el bigote resaltado con tinta
un vestido haciendo juego a la risa
empañado por  la curiosidad que les dabas
renunciar a la vida que ni te gustaba pa’ empezar.

Dejarles atribuir
los antojos que traías adentro
al malfuncionamiento del cerebro
hacerla de cable para tender la ropa
cobre para ser violado por electricidad
repetir imágenes en los ojos odiándote para ser libre
vivir bajo un número estadístico de alguna patología no comprobada
llorar adentro de una cárcel construida siempre en el interior.

Marchar muchos tantos de kilómetros
soportar los gestos de asco de burócratas
ver a tus amigos colgados del techo como cristeros
descubrir que te consumirías por dentro en condena por tus pecados
objeto de palabras apiladas como fotos en álbumes familiares
donde te hablaban de un nuevo fin del mundo
romperte huesos entre muchedumbres de policías
saber lo que es bailar en una fiesta de veras a oscuras
ser una mariposa desgarrándose entre la red
atestiguar de primera mano la dirección de la violencia
apretar fuerte las garras, los ojos y la mandíbula mientras moría aferrado a ti.

Escapar de tu casa
volverte a la selva de países a horas de distancia
sentir el ansia por ver llover migajas en tus fauces
siendo despojado de la piel de la planta de tus pies
atravesado por un palo en la historia antes de esta historia
convertido en un fantasma vuelto páginas
un casete prohibido para la videocasetera
precursor de algo que tus lágrimas no te ayudaron a imaginar.

Desbaratarte en esa vorágine
morirte sin ir a ningún lado
apagarte por completo
dejar que se te cayeran las plumas
elevar con manifestaciones de luz una bandera
rezar sin encontrar respuesta…
no tuviste que hacerlo
pero hubo quiénes sí.

Tras la espuma blanca

Las paredes pueden guardar silencios
pasando de múltiples vidas
a blancos absolutos.

A los murales de un auditorio
llegó la milicia para robarles la narrativa
por retratar escenas del cuerpo.

… ahí está San Sebastián
con el torso flexionado arriba de las piernas,
escondiendo el rostro a la mirada de la carne,
atravesándole una flecha el costado
y un manto rojo a punto de caerle encima.

Las brochas empapadas
funcionan como los triunfadores de la historia
contando verdades truncas.

Cuando un arzobispo manda callar
al estado  parece no quedarle de otra
que no sea doblar las manos.

… se eleva hasta la cúpula un volcán
de tonos grisáceos mezclados con el rosa
acercándose a una esfera que entremezcla
luz atrapando amarrillos y azules
tensionando lo inevitable de la concepción.

Los vendajes de seda en los ojos
te acarician la consciencia con explicaciones
de cómo proteges al inocente de la aberración.

Esa censura se llevó en espuma
todas las cosas que pudimos haber hablado
si pudiéramos verles y pensar haberles visto.

… ahí está San Sebastián a la espera
de salvarnos de enfermedades que continuamos callándonos.
… sigue subiendo la combinación celular
para aguardar la llegada de la estación de las cigüeñas.

Bautizo

Cuando ibas caminando
por la calle,
un grupo de muchachos
con los labios empapados
te bautizaron con insultos.

Eres un joto
y nada más.

En las comidas familiares
escuchas a tus tíos
carcajearse en complicidad
por contar cómo a un hombre
le dieron por el culo.

Descubres
partes de tu cuerpo que son prohibidas
fragmentos de los libros donde no encuentras
formas de caminar para que no te griten piedras.

Al encender la televisión
o yendo al cine con tus primos

no encuentras en las escenas
varones explicándote
si está bien ser así de raro.

A los primeros y últimos
salones de clase
les faltaron maestros
hablando el idioma de la desvergüenza.

Las lecciones de gramática, biología y ética
sirven para educarte en lo políticamente correcto
enseñarte a callar lo incómodo para otros
para acotar las formas de buscarte en todos lados.

A las sábanas del primer hombre
que te extendió la mano para sostener la tuya
se les impregna un mar
de flores abriendo todos sus pétalos.

Los primeros encuentros con promesas vagas
te construyen la cartografía de tus cordilleras
la ubicación para encontrar cariño
la vida robada.

Sí señor, soy de rancho

Los cayos en las manos
son para hombres
que saben su camino
entre la siembra.

Tres décadas después
lo mucho que aprendieron
del movimiento del ganado
les sirve para acarrear amantes a su cama.

La maquinaria de los tractores
es para hombres
sin miedo
a manchar su ropa de grasa.

Dos décadas más tarde
esa inteligencia para usar las manos
es de mucha ayuda
para embarrarse de semen el pecho.

El tequila como digestivo
se les sirve a hombres
que puedan controlar a su mujer
mandándole a callar su boca y a arreglar la casa.

Una década y media ha pasado
cuando su resistencia al alcohol
les da valor para llorar en la borrachera
con mujeres a quienes les aprietan igual o peor la rienda.

Las charreadas en domingo
están dedicadas a los hombres
aprendiendo charrorrimas
para celebrar al macho que llevan dentro.

Toda la vida se les fue de las manos
mientras se iban del rancho
para aplicar todo lo que su padre les enseñó
al besar el hombro
del hombre desnudo de al lado.

~

Daniel López Romo (Encarnación de Díaz, Jalisco; 1993). Licenciado en Comunicación e Información por la Universidad Autónoma de Aguascalientes. Su trabajo literario le ha valido la publicación del cuento corto “Perdóneme Padre” en la Revista Golfa (Edición Efervescente), así como la aparición en la próxima antología poética “Sólo sé que fue en Los Altos” de Editorial Montea. Ganador del 2º Lugar en Los 7os Juegos Florales de Encarnación de Díaz por el poemario “Alguien dejó la jaula abierta”.  Seleccionado oficial en el V Encuentro de Escritores Jóvenes Jesús Gardea en la categoría “Creación literaria”.

Un comentario en “Cuatro poemas de «Mariposidades» de Daniel López Romo (México, 1993) ~

Comenta aquí ~

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s