Seis poemas de David Roldán Eugenio (Sevilla, 1993)

David Roldán Eugenio (Sevilla, 1993). Graduado en Historia del Arte (Universidad de Sevilla) y está especializado en Historia del Arte español contemporáneo (Universidad Complutense de Madrid). Realiza un doctorado en Estudios Culturales en Rutgers University (New Jersey, Estados Unidos). Cofundador y editor de la revista de poesía Zéjel -revista de arte, literatura y pensamiento-, y codirector de la revista literaria Yzur (Departamento de español y portugués, Rutgers University). Ha publicado poemas en las revistas Anáfora, Estación Poesía, Nayagua – Fundación José Hierro, Maremágnum, Caracol Nocturno y Casapaís, así como en la antología poética Cuando dejó de llover. 50 poéticas recién cortadas (Sloper, 2021). Finalista del VI Premio Valparaíso de Poesía (2020). Forma parte de la 8ª Generación de Nuevas Miradas de Ultramarina Cartonera.

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melocotones
hendidos
en el hueso de la hormiga
¿fueron mis padres pulpa o penitencia?

nadaba en el lago muerto de frío
y verde por las algas
que mastican las bocas de los peces

desde lo alto del acantilado
los padres velaban el chapoteo
y la tormenta que se me echaba encima

madurar era ver la lluvia sobrevenida
en la ausencia del pájaro

la niñez           habitar el agua
descubrir el pájaro en el fondo
ahogar al padre y a la madre
ser libre a la intemperie

 

yo tenía un caballito balancín* chiquitito como los cristales que
pisas y no están pero duelen con sus canicas así mirándome con
amor no comía no bebía servía para surcar diez centímetros de
patio un balanceo y volver qué rápido qué desilusión asomarse
así a las cosas me inclino de nuevo y mira ahí está carlos omeya
bajo el arco conopial pidiendo la mano de matilda la fuente las
abejas chillando entre las flores no me dejan oír incitatus qué ha
dicho matilda sus labios saben a iglesia in nomine patris et filii et

 

*Incitatus: así llamó el emperador Calígula a su caballo Fue el primer animal en protagonizar una performance política.

 

 

antes de irme a dormir
me despido del hijo
que nunca tendré
beso su imagen
toda la santidad
de no haber nacido
alumbra mi cama
y le agradezco
que me lleve a la montaña

 

 

digo ciervos porque sienten el peligro y dejan atrás las crías muertas
un brochazo en la hierba ellas no piensan en la genética del padre sino
en la leche el regusto de la mañana ahora el estomaguito está esparcido
sobre una flor triturado como néctar qué color tan curioso pienso veo
la víscera en la flor la recojo en el yard qué tiene este pétalo no será el
desecho de una infancia creo que los ciervos son como las coliflores
huelen a ausencia de madre yo no quisiera ser un hombre sino un pelaje
y su miedo su miedo
su miedo

recordé al cervatillo aplastado en el jardín de rosa parks y a la madre
lejos atiborrada de hierba
y yo rencoroso porque qué hacía ahora con mi vida con esta cierva esta
madre olvidadiza este animal que no habita

y a ver dónde pongo esta flor en mi casa

 

 

para qué el cuerpo

hasta cuándo mi madre

yo hacia dónde

un muerto siempre es un muerto
hasta que se pregunta

~

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