Jairo Rojas Rojas: “La poesía es una forma de conocimiento”; por Oriette D’Angelo

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Foto tomada del Facebook del autor

Jairo Rojas Rojas (Mérida, Venezuela, 1980). Es Licenciado en Letras, mención Historia del Arte, por la Universidad de Los Andes. Ha publicado tres poemarios: La Rendija de la puerta, ganador de la IV Bienal de Literatura Ramón Palomares (2011), La O azul, ganador en el III Concurso Nacional de Poesía de Venezuela (2012) y Los plegamiento del agua, ganador de la XX edición del premio de poesía Fernando Paz Castillo (2014). Administra el blog http://unardoble.blogspot.com/. Ha ganado cuatro premios literarios y se proyecta como uno de los poetas jóvenes actuales más importantes de Venezuela.

Escribe poesía desde hace seis años y sus redes sociales lo muestran como melómano. Comparte, también, su pasión por el arte alternativo o underground. El cosmos, el mar y el post-punk forman parte de su cotidianidad.

¿Estudiar Historia del Arte ha influido, de alguna manera, en tu creación poética?

Jairo Rojas Rojas: Sí, totalmente. De hecho es una influencia en constante ascenso con una doble vertiente. Por un lado, el aspecto visual del poema, su disposición gráfica, la plasticidad del verso más allá de su posible sentido; por otra parte, mi interés a todo el juego conceptual que generaron las Neovanguardias a mitad del siglo XX, la idea de la desmaterialización de la obra de arte (Arte Povera, Arte de la Tierra, Perfomance, etc) y las consecuencias que han generado semejantes postulados en el universo de lo artístico y su posible extensión en la literatura. De hecho, el último libro que está pronto a ver la luz Casa para la sospecha es un personal e íntimo homenaje a uno de los perfomance del Tehching Hseich: One year performance, 1978-1979.

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Tehching Hsieh, “One Year Performance, 1978-79”

Estudiaste Minería y comenzaste, también, la carrera de Ingeniería Geológica. ¿En qué momento sentiste que debías abandonar la Ingeniería para estudiar Letras?

JJR: Estudiar Letras era una especie de vida paralela a la par que me preparaba para el mundo de las ciencias aplicadas. Sin embargo, en esa segunda vida encubierta fui sintiéndome más cómodo, encontrando más motivaciones y alegrías, y se fue tornando un espacio más cercano y hasta familiar, tanto que decidí, de golpe, luego de estar un año internado en la selva de Imataca estudiando rocas y evaluando minería ilegal,  cambiar de ruta radicalmente y hacer de esa vida oculta la protagonista de una nueva etapa a pesar de la gran cantidad de detractores y de que no tenía la menor idea, como siempre, a dónde iba.

Hay una casa y una ciudad talladas en La O Azul. Tu voz lírica surge en torno a la figura de la muerte y la abordas de manera mística. ¿Tenías clara la concepción de este poemario en su totalidad a la hora de comenzar a escribirlo?

IMG_6219JJR: Ni al principio ni al final del proyecto de escritura estuvo claro. Puede que una idea, imagen o sonido estuviera ahí como forma de obsesión a la que rodeaba, miraba y comentaba por medio de la palabra desde varios ángulos, pero sin un plan o estructura prehecha. En cualquiera de mis libros a medida que avanzo en el proceso de escritura, esto es, el diálogo con esa imagen primaria insistente, se va armando el libro aunque siempre es bajo la forma del tanteo, siguiendo una mirada imprecisa, obedeciendo a cierta ambigüedad que intenta dar con el símbolo que quizás explique esa figura central que sostiene un posible libro.

¿Es la música una influencia directa en tu poesía? ¿Qué músicos o agrupaciones representan para ti un canon en tu quehacer poético?

JJR: Sí, al igual que el arte visual, la música tiene una gran influencia no solo en mi propuesta de escritura sino en muchas actividades de mi cotidianidad. He aprendido, por ejemplo, la unidad conceptual y el decir con imágenes con el disco Artaud de Spinetta, la crudeza de lo confesional y la expresión sin adornos en el Grunge o en bandas como Bauhaus, el experimento con el lenguaje y las formas con John Cage, John Zorn o Frank Zappa, el levantamiento de un mundo onírico con Acid Mother Temple o Sun Ra Arkestra,  el desarrollo de ciertas cosmologías en la música wayuu, el folclor latinoamericano, la música de corte religioso, el ritmo en el jazz, merengue o cumbia. En fin, mi banda sonora sería más bien un horizonte heterogéneo y contradictorio, pero me gusta que sea así porque me da la posibilidad de meter en un mismo saco propuestas tan impares.

En tu blog mencionas que el primer poeta que leíste fue Arthur Rimbaud. ¿Qué fue lo que te atrajo de su poesía?

JJR: Su especial fuerza expresiva y conceptual, la valentía de ir contra la definición de poesía para la época, la torcedura del lenguaje que jamás había visto y, sobre todo, esa imposibilidad de explicarlo, de aprehenderlo totalmente. Rimbaud de entrada me dio a entender que la poesía era ir en contra de algo, problematizar el lenguaje, esto es, cuestionar las construcciones convencionales de la realidad.

La escritora Gladys Mendía menciona en el blog de Eterna Cadencia que “la riqueza de tu voz poética reside en la múltiple mirada sobre un mismo tema”. ¿Escoges el tema sobre el cual eres insistente o dejas que los temas lleguen a ti para luego empezar a trabajarlos?

JJR: Hasta ahora los temas han llegado solos. Siempre hay un detonante que los hace visible y que los ubica por vías distintas: algo que leo, escucho, veo o vivo generan una idea que insiste a la que trato de solventar por medio del lenguaje. Por ejemplo, luego de ver la película Sátántangó de Bela Tarr, empecé a escribir Los plegamientos del agua, aunque el libro no tenga nada que ver con el film.

En Los plegamientos del agua abordas el tema de la familia e incluyes (a pesar de que pueda sobreentenderse) otro de los elementos recurrentes en tus otros libros: el agua. ¿Hay rasgos de tu infancia en torno a esta simbología? ¿Qué significa el agua para ti?

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Foto tomada de la cuenta Twitter del autor

JJR: El agua es un símbolo que viene de mi infancia. Mi abuelo por parte materna fue el chamán de la comunidad de donde proviene mi familia y él siempre contaba valiéndose de los mitos, alegorías o relatos de corte surrealista que el despertar de la conciencia y el saber eran posible una vez que la persona haya aprendido a vivir bajo el agua (de las lagunas en este caso) hasta saber sus secretos. Dentro de la cosmología de los pueblos andinos venezolanos el agua, ubicada especialmente en las lagunas tan propias de estas geografías, es lugar de nacimiento y/o renacimiento. Según la mitología de estas tierras incluso el origen del mundo se da en el agua. Aquello que contaba mi abuelo, por tanto, se tornó una imagen inolvidable por su extrañeza y misterio a la par que un recordatorio de aquello que debo hacer.

En las últimas entradas de tu blog se asoma la idea de un pequeño diario en donde comentas algunas de las cosas que ves y lees. De hecho, en lo que va de enero has escrito una entrada por día. ¿Qué tan importante consideras que es en la actualidad para un escritor joven la existencia de un blog personal?

JJR: Particularmente lo veo como un espacio para comentar y compartir textos, música, imágenes o ideas que me interesan y motivan. Aunque es un sitio sin filtro y muy subjetivo, aún me interesa porque se puede crear una familia invisible con base a intereses similares.

Has publicado un libro por año desde 2011 ¿Tienes, actualmente, libros inéditos? De existir, ¿podrías adelantar un poco sobre los temas que abordas en ellos?

JJR: Sí, tengo algunas cosas que aún no sé sí serán libros. Uno de esos borradores es un diálogo con la música que me ha abierto el horizonte conceptual y la que ha marcado un episodio de mi vida, esos homenajes que uno le hace a temas, bandas o músicos de su banda sonora vital.

Por último, y pensando en alguien que ha pasado gran parte de su vida compartiendo la poesía con la ciencia y el arte: ¿Qué es escribir poesía para ti? ¿Como Rimbaud, la poesía para ti es ir en contra de algo?

JJR: Sí, la comparto, pero también diría que la poesía es una forma de conocimiento y a su vez una forma de estar en el mundo. Es decir,  la poesía no es totalmente ajena a la ciencia porque al igual que ella quiere ir más allá de las apariencias de la realidad visible y llegar a la esencia de las cosas. Eso te da una perspectiva para mirar las convenciones de lo real como por vez primera.

***

Jairo Rojas Rojas tiene perfiles en:

Twitter: @jairoerre
Facebookhttps://www.facebook.com/jairo.j.rojas.rojas
Bloghttp://unardoble.blogspot.com/ 

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+Leer: Dos poemas de Jairo Rojas Rojas

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