Tres poemas de “Pasajero”, nuevo poemario de Néstor Mendoza (Venezuela, 1985)

pasajero

Pasajero

 

El abrazo de los pasajeros

en este espacio limitado;

el abrazo accidental que nadie pide,

que llega como ofrenda.

 

Cuerpos extraños se acercan,

brazos que sujetan el acero,

hombres con sus viandas cruzadas en el pecho.

 

Hay un poco de inocencia

en estos perfiles:

algunos cierran los ojos

en un sueño momentáneo,

se dejan detallar, auscultar.

Sin que lo noten, prestan una mueca íntima,

un gesto breve.

Admiro a las personas que duermen

en el autobús, ofrendan el sueño y no lo saben.

 

El pasajero anciano y el pasajero joven

se encuentran en el mismo asiento,

comparten la misma ruta y no lo saben.

Se dejan llevar a otra avenida, para extraviarse,

mudar de una vez el trayecto establecido.

 

La mujer que anticipa su parada

se desplaza entre tantos,

rozan su cuerpo y nada dice.

 

El riesgo me ha hecho que mire a la cara,

ver qué hay en los ojos, si hay maldad dormida.

Gente buena me mira, en el bus, y escarbo

su costado amable, muy adentro.

La mirada serena cuesta mucho.

Repito una oración incompleta,

que me sirva de ángel, que salve el trayecto.

 

El semáforo es una buena excusa

para pensar en los trámites del día.

Es suficiente la transición

sin pausas del rojo al verde,

es mi casa la brevedad del amarillo,

los tres segundos

que unen ambos colores.

 

=

 

Orden

 

Tu voluntad cambia

el orden natural

de los objetos,

situándolos en un borde

cercano a mi corazón.

 

Todo se cumple

según tu dictado:

el jabón comienza a ser parte

del cuerpo mientras lo frotas,

el agua que se va por el drenaje

se lleva nuestra roce anterior.

 

Qué diligente,

qué rápido se muestra el apetito

cuando olvidamos que el día

no necesita de nosotros

para cederle su lugar a la noche.

 

La camisa en el lugar equivocado,

el cepillo y la espuma,

tu respiración nocturna,

todo es suficiente.

 

=

 

Fe de vida

 

El animal estaba dormido o muerto en el suelo:

acerqué la varilla y hurgué en la suavidad interna.

Quiero comprobar si aún la vida puede manifestarse

con espasmos y secreciones,

                o solo es quietud, inmovilidad y silencio.

Está en el piso, mitad cemento mitad arbusto,

y los insectos rodean su calma, pinchan la carne.

 

=

Néstor Mendoza (Maracay, Venezuela, 1985). Es licenciado en Educación, mención Lengua y Literatura por la Universidad de Carabobo. En el 2011, obtuvo el IV Premio Nacional Universitario de Literatura con el libro Andamios, publicado posteriormente por la Editorial Equinoccio (2012). Cursó estudios en Literatura Latinoamericana (Upel-Maracay). Forma parte del comité de redacción de la revista Poesía (UC) y de la comisión de cultura de la Feria Internacional del Libro de la UC (FILUC).  Sus poemas han aparecido en las publicaciones electrónicas Sol Negro (Perú), Los Poetas del 5 (Chile) y Las Malas Juntas (Venezuela); en el suplemento cultural “Literales”, del diario Tal Cual; y en las revistas Poesía (UC) y Alhucema (Granada, España).

Comenta aquí ~

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s