Cinco poemas de Engelbert Chávez (Venezuela, 1983)

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Brecht Evens

Guerrero de la tierra

Allí vienen los extraños, parecen espejismos en la distancia, vienen flotando por el bravo Caribe, son eufemismos de destrucción, apologías de muerte disfrazada, gesta bendecida por hombres profanos.

El indio aguarda tranquilo en la orilla, observa sigiloso con su furia, empuña y levanta su lanza, arcos y flechas dispuestos para atacar, atravesaremos carne blanca, defenderemos a nuestras mujeres, su gesta esta bendecida por dios, no quedara en el olvido.

No renunciaran a los que les pertenece, no tienen miedo, fortalecieron su coraje y su espíritu con la naturaleza, fueron consagrados por el sol, por la sal por el Caribe.

***

Mago maldito

Fuego en mis ojos, hielo en mis manos. Detengo el tiempo, manipulo tu destino y te poseo, con mi lengua limpio tu cuerpo poluto, te cambio tus pecados  y manipulo tus ansias, mis caricias te saciaran, mis palabras susurradas en tu oído te enloquecen y te transportan a nuevas realidades, soy un mago maldito oscuro y perverso, tú eras un ángel inocente sagrada y pura. Vengo agotado de esperar en la niebla, he vagado por mil años esperando poseerte, ya mis dioses se han ido, tu esperaste por mí, deseabas cambiarme, y yo te hice mía, vagué entre tus caderas y reí dentro de tu boca, subí  la pendiente de tu cuerpo y enterré tu inocencia, te convertiste en lo que soy, ahora somos uno solo un ángel maldito.  

***

Lo que dejaste

Sueños interrumpidos, lujuria acabada y muerta. La cruel mañana rompió nuestro amor, te levantaste y te fuiste y solo una confusa y fría mirada me dejaste, tu silencio ahogo mis esperanzas, amor ¿por qué te fuiste? Fui un caballero para ti, quizás fuiste lo grandioso del mundo para mí, la soledad es oscura y asesina sin ti, mi amor por ti sangra dentro de mí ser, ahora deberé romper mis venas y dejarlo fluir fuera de mí, gota a gota lo expulsare de mí cuerpo. No esperes que te busque, quizás algún día cuando te recuerde llore o ría, o nunca te recuerde mas, ahora estoy aquí recostado en mi cama mirándote partir, tu aroma aun flota por mi habitación, las sabanas húmedas aun están llenas de tu calor , mi cama es una superficie de placer que guardara nuestros mas íntimos recuerdos, vete no te  detengas, ya no hay palabras que escuchar, algunos sonidos se convierten en ruidos molestos y nos impedirán escuchar la puerta al cerrarse y mi corazón al romperse.

***

Extraña libertad

Libertad algún día serás para nosotros, la libertad fue el caminar por las verdes avenidas y mirarnos a los ojos al pasar, fue la posibilidad de adorarnos en el parque a la vista de muchos, la libertad sería encender un gitanes y abrir una botella de vino  en la penumbra de Morrison, Hendrix y Bowie, para nosotros fue la posibilidad de caminar de frente al viento sin prejuicios.

Libertad majestuosa libertad que como a tus hijos nos pariste un día de julio, nos amamantaste con tus pechos de tierra y nos diste calor de sol y luz de luna. 

Por ti pudimos escoger el ser él o ella, quizás los dos, o a que imagen adorar, nos enseñaste a escoger nuestra senda, donde emborracharnos o si seguir una línea, libertad por ti, por mí.

***

Tu ser es mi reino

Delicadamente desprendo lo que te cubre, te develas inocentemente ante mi victoria. Tan suave eres desde tus tobillos hasta tu mente, piel delicada como la seda del más elegante lienzo.

En tu pecho se dibujan dos lunas misteriosas pálidas circundantes de gravedad. Tus ojos son dos estrellas azules como el calmado mar de la mañana.

Serenamente te robo tu aroma, con mi lengua pruebo tu juvenil esencia, con mis manos me aferro a tus piernas creadas como dos columnas griegas que levantan en su centro un altar, ese es el que yo busco, el que intento profanar.

Lo guardaste siempre para mí, para entregármelo y ahora lo poseo, con mi  espada invado tu reino, vamos amor aprieta tus labios enrojecidos, decora mi cuerpo con tus brazos, tiembla y siénteme dentro de ti, tiembla  y no temas a la sangre porque ella bautiza nuestro bendecido acto y purifica nuestro amor.

Quizás cuando me vaya otros conquistadores invadan tu reino, pero siempre recordaras al primero que le pusiste tu corona.

***

Engelbert Chávez (Zulia, Venezuela, 1983). Abogado  de la Universidad Rafael Belloso Chacín. Escritor de poemas, ensayos y novelas de ficción. Ha publicado algunos artículos y ensayos en los periódicos: siglo XXI de Chile, Quinto Día de Venezuela y en aporrea.org.

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