En el cráter del mundo, por Aldo Vicencio (México, 1991) ~

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Imagen obtenida aquí

En el cráter del mundo

                                   Para los que murieron entre los escombros.

                                      Para los que morimos viendo los escombros.

 jamás en la respiración
del cielo,
          entrará el polvo

en el ojo enmudecido
por el espanto

un cráter electrificado
de sangre y huesos

 

acá, la boca de piedra
que sesga un cuerpo

acá
el vientre que nos escarba,
                 que nos pica hasta el cráneo

en el trote del perro
mi árida carne que pide
sus manos, sus voces

dragones de concreto y hierro
nadan en el humo

éste es el
temperamento de la ausencia

esta es tu mirada,
tan fuera de aquí

tan distante y poco grata

así es,
como la de aquellos
que anudan en sus corbatas
las raíces enteras del árbol de un nido

así,
tan redundantes
en su miserable charca de saliva

¿sabes, saben,

que también los brazos se asfixian?

¿sabes, saben,

que las humildes hormigas
cargan pan y a sus muertos?

en la caridad
de los silenciosos
está un llanto que reposa

aliflores marchitas
de un jardín de pequeñas

                                       sonrisas

un mundo sin retorno,
sin Sol

un mundo fuera de sí,
                                     extraviado

si el sentido
de compartir
las heridas es poder
indiferenciarse de unas manos
                                           que sostienen el verbo
                                            de la más pequeña gracia,

acepto dejar de tener
mi reflejo,
para tomar el de cualquiera
que alumbre
                                  l a   o q u e d a d   d e   l a   p i e d r a

en ti convergen, convergemos
                                acaso, como meras semillas secas
¿deberíamos importarte, si la noche es tan estrecha para ti,

                y para ellos, tan vasta?
casi nada: el irrelevante minuto de mi espíritu
        en la tolvanera de cientos de frutos destrozados
Señor Todo que colapsa:

sobre la ruina de tus misterios
las hermanas de nuestra herida
            los hijos del espejo de barro

duéleme la palabra inútil
frente a los rostros de tus criaturas
                        ya no eres digno de ser nombrado en sus camas

copos de estrellas fundidas
sobre los que madrugan
en las rodillas del mundo

[se han doblado de cansancio]

morir sin sangre propia
es vivir diciendo son y serán, siempre 

escuchamos, aún, los girones de las flores baldías….

~

Aldo Vicencio (Ciudad de México, 1991) Poeta y ensayista. Estudió la Licenciatura en Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Es autor del poemario Piel Quemada: Vicisitudes de lo Sensible, recientemente publicado por Casa Editorial Abismos. Su obra ha sido publicada en diversas revistas literarias en México, como Círculo de Poesía, Opción del ITAM, La Rabia del Axolotl, El Septentrión, Rojo Siena, y Punto en Línea y Periódico de Poesía de la UNAM, además de diversas publicaciones hispanoamericanas, como Digo.Palabra.txt de Venezuela, Enfermaria 6 de Portugal, La Galla Ciencia de España, y la revista penúltiMA, entre otras. Ha sido incluido en la antología española Nueva Poesía y Narrativa Hispanoamericana del sello editorial Lord Byron, en 2016. También fue participe de la presentación del escrito Poesía de la Inmersión: Ensayo manifiesto y en marzo de 2017 asistió como invitado a la Feria Internacional de la Lectura Yucatán, en la ciudad de Mérida, Yucatán

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