Seis poemas de Marina Tsvietáieva (Rusia, 1892 – 1941) | Selección y traducción por Natalia Litvinova ~

marina

¡Divertite, alma, tomá y comé!
Y cuando llegue mi hora –
entiérrenme en medio
de los cuatro caminos.
Allá, en el campo desierto,
donde hay cuervos y lobos,
que aquel poste
sea mi cruz.
Yo no temía en la noche
a los lugares malditos.
Alta, sobre mí,
la anónima cruz.
Ninguno de ustedes, amigos,
se fue satisfecho de mi casa.
Cubrime entera,
¡maleza del campo!
No enciendan velas
en la humareda de la iglesia.
No quiero memoria eterna
en mi tierra natal.

No obedezco los mandamientos, no recibí la comunión.
– Mientras no se cante por mí una letanía, –
seguiré pecando – como peco – como pecaba: ¡con pasión!
¡Con los cinco sentidos – que Dios me dio!

¡Amigos! ¡Cómplices! ¡Ustedes, cuyas instigaciones queman!
– ¡Ustedes, secuaces! – ¡Y ustedes, tiernos maestros!
Jóvenes, vírgenes, árboles, constelaciones, nubes, –
ante Dios, en el Juicio final, ¡responderemos juntos, toda la Tierra!

¡Conozco la verdad! ¡Todas las verdades anteriores – fuera!
En este mundo no debería luchar el hombre contra el hombre.
Miren: la tarde, miren: viene la noche.
¿Qué desean ustedes – poetas, líderes, amantes?

El viento desciende, la tierra se cubre de rocío,
pronto, en el cielo, se helará el torbellino estelar
y bajo la tierra descansarán
los que en la tierra no dejaban dormir a otros.

Flor prendida en el pecho,
no recuerdo – quién la puso ahí.
Insaciable es mi hambre
de tristeza, pasión y muerte.
Con el violonchelo, el crujir
de las puertas y el sonido de las copas,
el chirrido de las espuelas y el grito
de los trenes nocturnos,
el disparo de los cazadores
y las campanillas de la troika* –
me llama, ¡me llama
mi no amado!
Pero aún me queda este placer:
esperar al primero que me comprenda
como se debe –
y dispare a quemarropa.

* Troika: es un tipo de carruaje tradicional ruso, utiliza tres caballos para empujar un trineo.

No puede navegar un barco para siempre,
tampoco el ruiseñor cantar.
Tantas veces quise vivir
¡y tantas morir!
Cansada de este juego,
como del bingo en la infancia,
me apartaré,
feliz de no creer
que existe un mundo mejor que éste.

Algún ancestro mío fue – violinista,
además jinete y ladrón.
¿Por eso me comporto como una callejera
y mi pelo huele a viento?

¿Acaso no es él, moreno, quien roba
con mi mano – los damascos,
el cabello rizado y la nariz aguileña,
culpable de mi destino impetuoso?

Detrás del arado espiaba a los trabajadores
mientras masticaba escaramujo.
Era un mal compañero, – ¡pero un amante
valiente y cariñoso!

Aficionado a la flauta, la luna y los collares,
y a las jóvenes del pueblo…
Me parece que mi antepasado de ojos amarillos
también era un cobarde.

Por una moneda le vendió su alma al diablo –
no pasaba a medianoche por el cementerio.
Andaba con un cuchillo
escondido en la bota.

Una vez se apareció en la esquina,
saltó como un gato flexible…
Comprendí que mi ancestro
¡no se dedicaba al violín!

~

Estos poemas forman parte de la antología Noche mía, rival mía
publicada por la editorial Llantén en diciembre del 2017.

La selección y traducción estuvo a cargo de Natalia Litvinova.

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