
Olvidarnos de nosotros mismos
Tengo tanto encierro
tanta ausencia abierta a la indagación
tantos consuelos por desvestir
tantas premisas evolucionadas
que no logro desprenderme
de esta convulsión
Llevo conmigo imágenes huérfanas
como antesala para este rompecabezas
definición para el autocontrol
fuego ardiendo en tu boca
que aflora llantos,
que finge calambres en la lengua
Mi alimento de cada mañana,
alimento chamuscado
arterias tapadas por estricta intimidad
mis fotos ocasionales lamiendo tus heridas
disimulando encuentros equívocos
haciendo tradicional
lo que sucedió.
Mi pánico:
terrorismo emocional
calcinando mi sonrisa
la posibilidad se desvanece
Estamos en otros tiempos
Otras épocas
Otro mundos
Otras cápsulas para no olvidar inesperadamente
el fantasma que yace en mí
desde algún sitio del mundo,
violentamente.
***

Recordar la fisura
Sus bordes son siempre cercanos
tránsito disimulando el terror
otredad sugiriendo un abismo
vértigo bordeando cada pálpito
reventando en tu boca
en tu lengua
hambrienta
seca
simulando un desierto
Permanencia (in)adecuada
infinita
devoradora
poniéndote al filo
de una advertencia espantosa
Tu cuerpo,
cuerpo impreciso con voz de fuego
inabordable
quemándose con las palabras que callas
tus palabras no tienen luz porque se han fundido
Tu cuerpo
experimentando manifestaciones convencionales
la saliva en el borde de la última copa
Tu mente llena de ruido:
el fin de la meditación
Una grieta siempre es un abismo
entre el protegido y el desamparado
entre la riqueza
la aventura
y todos los corazones aniquilados por el enemigo
construido por el espectador.
***
Andrea Sandoval (Los Teques, Venezuela, 1994). Fotógrafa y comunicadora social en formación (UCAB). Inicié estudios de fotografía en la escuela de Roberto Mata en el 2014. Obtuve dos menciones fotográficas en la 3era. edición de Venezuela Móvil Festival; mención honorífica en la categoría ‘Blanco y Negro’ y mención honorífica en la categoría ‘Luz’. Uno de mis escritos fue publicado en la edición nro. 10 de la revista digital Por qué tiemblan. Este año me atreví a experimentar el taller de Cotidianidad y Erotismo dictado por Gala Garrido, en la ONG (Organización de Nelson Garrido). Mi trabajo es íntimo y expuesto. Soy consciente de que en mis fotografías abunda la soledad y la nostalgia. Y reconozco que me gusta porque en ellas queda la huella de aquellas cosas que me gustan, que me desagradan, que extraño (sobre todo esto). Cierro con esta frase que me dijo una persona sobre una de mis fotografías: “La penumbra de la ciudad tumbada al borde de la montaña también es el perfil melancólico de tu rostro”.