Dos relatos de Francia Perales (México, 1990)

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Ernesto Artillo

Las horas pasan

Tras el cristal de la ventana en una mañana cálida, Eleonor se encuentra sentada en una silla vintage oscuro marrón en aquel cuarto blanco que armoniza paz. Entre sus manos sostiene unas galletas que le obsequiaron por haberse comportado. Toma una galleta, que lleva a la boca sin pensarlo. Observando hacia los jardines, saborea aquella galleta salada y crujiente. Las boronas estallan, se elevan y entre su bata blanca caen desfallecidas al crujir entre los dientes.

Después de quedar deslumbrada con aquel rostro de piel de manzano que la ha dejado atónita, la tregua que existe entre ella y el silencio es clara. Dejaría pasar las horas tras el vidrio azulado, sólo concibiendo y repasando en su pensamiento esos ojos amielados. Se concentraría en el sonido del barrer de las hojas, el revoloteo de las aves, el respirar de las orugas como cuando el aire entra en sus cuerpecitos a través de pequeños orificios. Oiría el romper de los brotes de las flores raras, esas que se encuentran escondidas en la jardinera donde miró aquellos ojos ambarinos, y desmenuzaría sustancialmente la resonancia de las abejas al libar el néctar de esas mismas flores. Sentiría la sinergia del ejército hormiguero que se desplaza cargando hojitas y ramitas. Eleonor pensaba que podría preguntarle a aquella dama -¿Sabes cómo es que trabajan las hormigas?-, y le diría que las ha observado, las ha visto trabajar por ratos alineándose por tamaños, donde las más pequeñas van a buscar semillas y las más grandes son transportadoras hasta el nido.

***

La soledad asfixia

Empecé a enjuagarme las lágrimas que se desbocaban como caballo atormentado. La soledad empezaba a asfixiarme, se secaban mis ojos como desierto y mi garganta efusiva ya no gritaba. Había tanto aire caliente allá afuera y mientras, yo, detenida en el tiempo. Parecía como si el mundo estuviera quieto, atentos a esperar respuestas a secretos. Me contraía cada vez que escuchaba aquel monstruo instalarse en mi interior, podía oír quebrarse las ramitas de las que estaba construida. Percibía el crepitar de las hojas secas cayendo sigilosamente en cámara lenta. No estar del todo segura que en algún momento se removería todo lo que llevaba dentro vomitando esperpentos que saldrían gozosos por verme a pedazos.

 

***

Francia Perales (México, 1990) Escritora y creadora escénica. Premiada en el Concurso de Poesía “La Mujer y la Independencia en América Latina” Nottingham, 2013; Premio de la Juventud 2014 por trayectoria artística (México, 2015). Publicada en antologías de poesía, relatos breves y revistas digitales de literatura en México, Chile y Argentina. Autora del libro de relatos cortos “Flores Raras” (Editorial Shula Cartonera, 2015) y de la narrativa poética “Sombras en la Intimidad” (diseño editorial por Paula Cortazar, 2014).

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