Cuatro poemas de Néstor Pirela (Venezuela, 1992)

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Bene Rohlmann


He negado

He negado
Con la cabeza rápida
Los ojos cerrados
La boca amarga
Los dientes, las muelas
Las encías seguras
He negado
La entrada
Al ser que penetra y explota
A la gota que muere y resurge
Malévolamente.
He negado
Con la cabeza caída
Los ojos cansados
La lengua dócil
Los dientes, las muelas
Las encías miedosas
He negado
La entrada
Al sexo que toca y retoca la superficie irritada del alma
A la piedra bonita que clavo a clavo
Me da en la infancia
-que ya no grita,
Que menos canta.-
He negado
Con la cabeza perdida
Los ojos sacados
Sin dientes, sin muelas
Sin encías seguras
He negado sin fuerza
Y ha entrado el ser que explota
Ha surgido la gota
Que nace y muere
Sin fin
Y sin misericordia.

*** 

Todo me quita la noche

Contar de uno a uno así tus dedos, no está mal
En la vivacidad del sueño, no está mal
Que recoja el beso torcido y el gemido
De animal herido y nocturno
Que se acomoda así tranquilo
Y pesado entre mis manos, no está mal
Mis manos, que aún despiertas y abiertas
Palpitan y respiran por tus esquinas de casa sola
No está mal, que deje de ser y desde
El vacío inmenso de mi ausencia, te llame
Y sólo sea el eco  lo que viene y me incorpora
No está mal
Que ese eco me presione y enchiquesca
Hasta reducirme al reflejo de mi sombra,
Que alce las manos a la luna como una ofrenda céltica
Por el calmo desenlace de tu sueño, no está mal
Y que en medio de la noche, espere un súbito salto de cercanía
Que llega intermitente
Y estoy a tu lado y somos como dos islas que se miran y no se miran.
No está mal
Que espere la mañana bajo la noche insómnica
Sumido en su mueca, casi sonrisa y rota

*** 

He soñado un encuentro

He soñado un encuentro
Un roce de pieles pulcras
Serpenteantes
¡Ha crujido el vidrio de esta casa sola!
Escucha, me ha abducido una noche futura
Yo no sabía qué tanto,
Que después sobre la alfombra,
Que ya conocía el abrazo,
que asido a tu hueso vuelo alto
que existe algo más allá
del pecho, que te toca
un magnetismo salvaje
que me sostuvo en el aire
escucha
he soñado que era libre
y me soltaba de las amarras
de la tierra
que sólo hacia ti gravitaba,
y entre la aspereza de la noche
insectópica y fría
fuiste imagen-presagio.
He soñado que despertaba caminando
Con la tierra en los pies desnudos
En el patio
Y que ya no dolía,
que la piedra ya no hinca
si uno corre
a lo que quiere
o hacia el abismo.

 ***

Le pauvre enfant de Pierre

Inmóvil, inerte,
dormido entre la sombra
perdido entre la herrumbre
¡miren al niño piedra!
le pauvre enfant de pierre,
se le ha muerto el ser
que lo habitaba con furia.
Sin sonrisa y sin quejido.
¡Húndale el dedo en la llaga!
a ver si grita,
a ver si acaso.

 

***

Néstor Pirela (Barquisimeto, Lara, 1992). Técnico Medio en Artes Visuales, egresado de la Escuela de Artes Plásticas Martín Tovar y Tovar de Barquisimeto. Actualmente estudiante de Idiomas Modernos en la Universidad de Los Andes – Estado Mérida, Venezuela. Escritor por vocación desde los 15 años, traductor. Fue invitado a formar parte de La Primera Antología de la Novísima Literatura Larense, con su poema Yo sólo miro y espero (Mérida, 2015). Fue invitado a participar en la 7ma temporada del Stand Up Poetry, de Inspirulina (2015). Ganador del concurso Escribe tu carta de Mezcal Editores (México, 2016).

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