Siete poemas de Pedro Zelarayan (Tierra del Fuego, 1995)

Pedro Zelarayan (Tierra del Fuego, 1995). Actualmente vive en Valencia desde hace un año y medio. Sus padres son músicos. Su madre es pianista y su padre violinista. Tocó el clarinete durante años pero lo abandonó. Le gusta Salinger (su vampiro personal) y la poesía de Lorca y Ana Ajmatova. Escribe desde hace dos años.

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La muerte en un jardín

¿la muerte es la mancha en un jardín?
¿o es donde un jardín se alza?
¿o es el jardín?

El viajero

Él reza en una ventana en ruinas
y apoya sus labios sobre la madera
húmeda
Él murmura una plegaria de memoria
y toca su boca enferma

Él vuelve sobre sus pasos
por un camino de ripio
como si le temiera al silencio

Él murmura en la madrugada
como empujando en la oscuridad
y comprende realmente
y la certeza
se clava en su costado vacío

Él toca su boca enferma
Él comprende su libertad
y sale a la montaña.

Nocturno

Un cuarto vacío
es un círculo completo

¿Podés imaginarte tan sola
en un cuarto?

¿Qué encierra tu pecho
Está noche?

A la noche
tan a solas

¿Podés verte tan sola
con tanto mundo entre las manos?

UN CUERPO QUE ESCAPA A LA NOCHE
descansa sobre un yuyal en un campo desértico
se acurruca entre las flores
y siente como los bichos se arrastran
y penetran
su cuerpo

Hay algo que insiste entre sus sueños
una imagen rota
un charco negro llevando un tronco oxidado

El cuerpo que escapa a la noche duerme como un dios moribundo
y nadie escucha sus gritos

EL NIÑO MUERDE
una madera por la rabia
ha visto a los caballos salvajes
y su rabia tienen sed
y sus manos son el agua
ha visto a los caballos salvajes esta mañana
cerca del río
el más viejo lo miró con una curiosidad de invierno manchado
una curiosidad negra por sus ancestros

El niño mira el árbol y el camino que le queda por cruzar
sigue su viaje
se guarda la rabia
en su sangre.

Rostro

Una mujer desnuda busca a un muerto
quiere darle de beber
quiere volverlo a nacer

  

Muchacha

La muchacha conoce cada uno de los pasos
que la llevan de vuelta a su hogar
pero
aquí
en tan alta madrugada
esperó atenta al dios de la noche
y se arrodilló
(entre los árboles)
y esperó
(en tan larga madrugada)
y arrancó
(el sexo rojo de las flores)
y mordió
(la carne negra del dios enfermo)

Ella lloró
entre las flores.

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