Un poema de Diego Granda (Colombia, 1993)

henrietta04

Henrietta Harris

0.2

Las radiografías del pasado nos muestran a los poetas siempre colgados
Niño ven un momento
Parcero
Parcerito mío
Ve y llévales estas cuerdas
Muéstrales a todos que nosotros ya nos desatamos de los árboles.
Que esta es la apología de la alegría
Que estos libros son la vida
Que mis amigos son la vida
Que las bancas de los parques son la vida
Que jóvenes desnudos corren en medio de las calles como relámpagos para celebrar la luz (toda)
Que en nuestra cabeza hay pura tempestad y amor honesto.
Y que nos perdimos antes de que llegara el amanecer
Para que la sobriedad nunca nos encontrara.

Me pregunto a veces que si mi amor fuese invisible pero contundente
Y si las casas de mis amigos habitaran en la lluvia,
Tal vez si la historia de mi vida
Estuviese ya escrita dentro de las nubes con el bolígrafo azul que le extravié a mi abuelo,
Y entonces si mi silencio fuese de todos modos una primavera
y de mí boca surgieran millares de geranios y amapolas sin decir nada
y los hombres comprendieran al fin que cada día mueren en sus habitaciones y que no queda más que amar y llorar sobre el césped de los parques,
y si el cielo se quebrara lentamente dejando ver a las estrellas mientras duermen,
y el Ángel del suicidio comprendiera de una vez por todas que no estoy listo para dejar sola a mi madre y a mis perras,
si otra cosa además de las palabras me sostuviera
Entonces, solo entonces, no tendría sentido escribir ningún otro poema.
Sin embargo escribo ahora
Porque es necesario.

Mírenme bien
Yo estoy sano
Calmado, un poco enguayabado
No me meto con nadie
Miro como las flores respiran en la niebla
Como los muchachos salen a patinar y se deslizan en las nubes
Hablo con mis amigos invisibles
sobre esta bala blanca que siempre me persigue y se ha quedado a centímetros de destruirme la cabeza
panita no te mates aun
Ven
Llévale un mensaje a dios cuando lo veas
Dile que regreso a casa todas las noches intentando dormir
Mirando al techo
Limpiándome los mocos y la cocaína
Escuchando a las brujas en el techo preguntando mí nombre
Dile a dios que me mire
Dile que me dé paz
Solo un poco
Y si no puede dármela
Que al menos baje y me la chupe un rato
Si no puede darme paz me gustaría venirme sobre sus ojos
Y dejarlo ciego
Como yo he estado algunas veces
Cuando miro desde mi ventana el mundo que aparentemente se quiebra detrás del vidrio
Y yo sin poder hacer nada
Con esta coca cola en las manos.
Que puto guayabo.

 

***

Diego Granda (1993) Popayán, Colombia.  23 años. Fue guapo hasta los 21 y luego el encanto del chirrincho andino le dañó la dentadura y todo lo demás. Ganador del Concurso Nacional de Novela Breve otorgado por la Universidad del Cauca en el 2014 por su novela “Cielo para pájaros en llamas”. Cofundador de la Editorial pirata La Silla Renca. Ha publicado además un poemario bastante malo llamado “Vómito azul”. Actualmente se encuentra terminando sus estudios de pregrado en la Universidad del Cauca, donde cursa la licenciatura en Español y Literatura.

Anuncios

Comenta aquí ~

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s