Dos poemas de Ainhoa Urquia Asensio (España, 1991)

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Monika Traikov

Cuerpo del estado

Hoy me he dado cuenta de que no soy poeta
Yo no soy poeta,
estoy en lista de espera
para un trasplante de páncreas
Los poetas tienen un corazón en pausa,
un hígado que se derrite y unos riñones
inundados en las lágrimas que los ojos se tragan.
Pero nunca un páncreas roto.

Al final haré caso a mi madre y estudiaré para ser
Cuerpo del Estado.
Aunque yo lo que quiero ser es cuerpo
en estado
perpetuo de
vuelo,
por droga una sonrisa, una mano tendida
al aire,
acariciando la ausencia de un puño de granito

Aspiro a ser el caos que a todos nos falta,
Esa pequeña dosis de azúcar
esa dosis y otra y otra,
la insulina de cada día dámela hoy,
digiero y enfermo por momentos,
el caos en forma de un gato chino
la pata arriba y abajo,
arriba y abajo,
arriba y abajo
y no para

Tragué barro derretido
por mis manos incendiadas
arañadas
mis palmas en riguroso directo

Como La Bella Varsovia, tenían 20 años y estaban locos
Tengo casi 25 y tengo un páncreas roto.

***

abecedario

Dibujo el abecedario
sobre las yemas de mis dedos,
en un orden ajeno,
trazo, las líneas de las letras del abecedario
cada letra en un dedo de mi cuerpo
diez letras en mis pies
diez letras en mis manos

y qué se hace
con esas siete letras que me sobran
y qué hago con esas letras
dónde me las pongo
donde vierto siete letras que no caben

y qué letras serán esas siete
qué letras no tocaré con mis dedos
qué letras no puedo colgar en mi cuerpo
y pienso muy fuerte e intento
crecer uno, dos o tres dedos más
para salvar cuantas más letras mejor
con mis dedos

otro dedo, en la mano derecha crece
una yema verde, y al crecer el hueso es tallo,
y la carne es plástico
pero me da igual, porque ahí puedo apoyar otra letra
salvar otra letra más, de esas que no entran en mis dedos
esas que no puedo sostener en mi cuerpo

y solo quedan seis, adiós a esas seis, entonces
pero qué letras serán, las que se queden fuera
qué letras no entran en mis dedos, que no puedo apoyar en mi cuerpo
y qué pasa si son las seis letras de mi nombre
y qué pasa si no puedo imprimir mi nombre
con mis dedos

Intento valer, intento crecer más dedos, más tallos, más yemas verdes
Plantas carnívoras, monstruos, todo me vale
El ojo de una aguja, para apoyar más letras, para salvar más letras
Para completar en mí las 27 del abecedario
Pero más tarde o más temprano asumo
que no puedo.

Tendré que buscar en las plantas
de los pies
Y en las palmas
de las manos
de otros
mi nombre

¿Llevaré yo el nombre de alguien?

***

Ainhoa Urquia Asensio (Madrid, 1991) se licencia en Psicología en Málaga. Recibe dos premios de ensayo, uno de ellos traducido al coreano y publicado por el KLTI en el país asiático, el otro otorgado por el Incheon Metropolitan City Hall durante su estancia en la ciudad. Comienza recientemente su andadura con la poesía, participando en diversos recitales de su Málaga adoptiva. Entre sus influencias más recientes se encuentran las narradoras coreanas contemporáneas como Yang Gui-Ja y Cheon Eun Yeong. Un extracto de su obra que la define es: “escribo como quien limpia pescado y limpiando a veces olvido de quién son las entrañas que ocupan mis manos”.

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